HUMOR

Atlantes





Iban 3 Atlantes por una ciudad de otro país, y mientras caminaban se quedaron viendo un edificio muy alto y se maravillaron. De pronto se les acercó un hombre y les dijo:
¿Les gusta este edificio?
A lo que respondieron:
¡Sí!
Bueno, les dijo, yo se los vendo bien barato, pero eso si, se lo tienen que llevar empujando hasta Atlantilandia. Pongan las maletas aquí, yo se las cuido.
Entonces, empiezan los atlantes dele y dele como 3 horas empujando el edificio, en ese momento pregunta uno:
¿Oye, este edificio se ha movido algo?
Pues, yo creo que sí, contesta otro, porque ya no se ven las maletas.



Dos atlantes están en la cárcel y uno le dice al otro:
Hoy nos fugaremos, si la pared es alta pasamos por abajo, y si es baja la saltamos.
Pasan 5 horas y el atlante vuelve diciendo:
¡No nos podemos fugar!
¿Por qué?, pregunta el otro.
Porque no hay pared.




Una vez iba un atlante por la carretera a 100 km/h, de pronto vio un letrero que decía disminuya a 80 km, entonces el señor bajó la velocidad a 80 km/h, luego otro que decía disminuya a 60, bajó la velocidad a 60 km/h, luego otro disminuya a 30, el señor disminuyó a 30 km/h, más adelante otro disminuya a 10 y disminuyó a 10 km/h, cuando de pronto vio otro letrero que decía:
¡Bienvenidos a Disminuya!











Estaba Venancio, el atlante, leyendo el directorio telefónico. En eso Pepe, otro atlante, le pregunta:
¿Qué estás haciendo, Venancio?
¡Hombre, que estoy leyendo una novela!
¡Oye, pero que eso no es una novela, que es la guía telefónica!
¡Carajo, con razón ya se me hacían muchos los personajes!




Este era un atlante muy preocupado porque él quería mucho a Juanita, pero era tan tonto que no sabía cómo declararle su amor.
Un día se encontró un amigo que era poeta y le contó de su angustia, y su amigo le dijo: la próxima vez que la veas dile estas palabras:
"Eres como esa rosa baturra que yo adoro sin empacho".
Pasaron unas cuantas horas y el atlante iba repitiendo el verso para que no se le olvidara, pero una vez que estuvo frente a Juanita le dice muy lleno de inspiración y nerviosismo:
"Eres como la burra que se escapó de mi rancho".







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