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Atlantes





Estaba Venancio, el atlante, leyendo el directorio telefónico. En eso Pepe, otro atlante, le pregunta:
¿Qué estás haciendo, Venancio?
¡Hombre, que estoy leyendo una novela!
¡Oye, pero que eso no es una novela, que es la guía telefónica!
¡Carajo, con razón ya se me hacían muchos los personajes!




Estaba un señor en su rancho y llega un atlante y le dice al ranchero: Si te digo cuántos borregos tienes en ese corral, ¿me regalas uno? Pues órale, le dice el ranchero.
Y el atlante le dice:
Son 28.
El ranchero se quedó asombrado y le dice:
Pues, te lo has ganado.
Cuando el atlante ya se está yendo, el ranchero le dice:
Oye, si te digo de dónde eres, ¿me devuelves el animal?
Está bien, le dice el atlante.
Eres de Atlantilandia, responde el ranchero.
El atlante queda muy asombrado y le dice:
¿Cómo supo?
Porque te estás llevando al perro.




Un atlante que por primera vez en su vida estaba sobre hielo dijo: Por fin mi sueño se hará realidad, pescaré un pez a través de un agujero en el hielo. Procedió a efectuar una perforación en el hielo, arroja el hilo de pescar, y una voz de ultratumba le dice:
Ahí no hay peces.
Se queda pasmado y decide hacer una nueva perforación unos metros más a la derecha. De nuevo cuenta, echa el hilo para pescar, y otra vez la voz le dice:
Ahí no hay peces, voltea a ver a todas partes y no ve a nadie y efectúa otra perforación en otra dirección.
Y otra vez la voz de ultratumba que le dice una y otra vez que ahí no hay peces, asombrado pregunta en voz alta:
¿Quién eres tú? ¿Cómo sabes que no hay peces en ninguno de los sitios donde me propongo pescar? ¿Acaso eres Dios?
A lo que la voz responde.
¡Soy el gerente de la pista de patinaje!











Una vez llegan 2 compadres regiomontanos a la ciudad de México y en un almacén ven una tina de hidromasaje que a uno de ellos le gusta mucho, entonces el dependiente de la tienda le ofrece enviarla a su domicilio en Monterrey sin costo adicional. Después de 15 días se encuentran los compadres en la calle y uno le pregunta al otro:
¿Compadre que pasó con su tina?
Pues no sé compadre, no me la han enviado.
A lo que el otro responde:
Pues, mándeles un fax compadre.
No, como cree, un fax sale muy caro.
Bueno, mándeles una carta.
¿Qué le pasa?, los timbres, el papel, el sobre, ni loco, sale muy caro. Bueno, mándeles un telegrama, así sólo le cobran por palabra, sale más económico.
Tiene razón compadre, así lo voy hacer.
Una semana después se encuentran de nuevo los compadres.
Compadre, ¿Qué pasó? ¿Ya envió el telegrama?
Sí compadre, pero no recibo contestación.
Pues, ¿Qué les puso compadre?
Véalo usted mismo.
Y al verlo ve una "¿i?"
¿Una "i"?
Sí compadre.
¿Pero dígame qué "i"?
Pues, una "i" latina.
Por eso compadre, ¿"i" latina?




Oye Manolo, te invito a una fiesta de 15 años.
-Bueno, pero yo a los tres meses me vuelvo.







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