HUMOR

Atlantes


Un hombre estaba cortando el césped en el jardín frente a su casa cuando Manolo, su vecino, salió de su casa y se dirigió al buzón de correos; lo abrió, lo volvió a cerrar y regreso a su casa. Un poco después Manolo volvió a salir de la casa, se dirigió otra vez al buzón, lo abrió y lo cerró con un golpe. Hecho una furia regreso a la casa. El hombre estaba terminando de cortar el césped cuando vio que Manolo salía de nuevo, iba al buzón, lo abría y lo cerraba con todas sus fuerzas. Intrigado por sus acciones, el hombre le preguntó:
¡Oye, Manolo! ¿Te pasa algo?
A lo que respondió:
¡Claro que me pasa algo! Mi estúpida computadora me sigue dando un mensaje que dice: "tienes correo".




Oye Manolo, te invito a una fiesta de 15 años.
-Bueno, pero yo a los tres meses me vuelvo.




Un atlante entra en una ferretería y pide un litro de pintura verde para pintar a su canario.
¿Qué? va a pintar de verde a su canario. ¡Está usted loco ?
No... es que no me gusta su color.
Pero no ve que lo va a matar?
¡Que va, hombre!
Pues yo le digo que sí. ¿Nos apostamos 300 euros?
Bien, apostamos eso entonces.
Al cabo de un par de días, el gallego vuelve a la ferretería con cara triste y le da los 300 euros al dependiente.
Y, ¿lo mató al pintarlo?
Pues no, se murió mientras intentaba quitarle la pintura antigua con la espátula...











En un lugar muy lejano construyeron una carretera y hacían falta tres personas que pintaran la línea del medio, y los arquitectos decidieron poner un letrero que decía:
Se contratan tres pintores, buen pago, informes aquí.
Y al otro día casi medio pueblo estaba ahí y terminaron contratando a unos atlantes.
Una semana después les entregaron las brochas y la pintura y empezaron a pintar y les dijeron que les pagaban el sábado. El lunes pintaron diez millas, el martes seis millas, el miércoles cuatro millas, el jueves dos millas, y el viernes sólo cien metros. El sábado fueron con los
arquitectos por su dinero, y los arquitectos les dijeron:
Empezaron muy bien el lunes pintando diez millas, y el martes seis. Lo que nos preguntamos es qué pasó después.
Y los atlantes contestaron:
Lo que pasó es que cada vez quedaba más lejos la pintura.




Esta era una vez una reunión de astronautas y vienen los astronautas rusos y dicen:
Nosotros vamos a ir a la luna.
Y todo el público grito:
¡Ehh!
Luego vinieron los astronautas americanos y dijeron:
Nosotros vamos a ir a Júpiter.
Y todo el público gritó:
¡Ehh!
Luego vino un astronauta atlante y dijo:
Yo, yo voy a ir al sol.
Todo el público le cuestionó cómo iba a ir al sol, si iba, se iba a quemar.
Y él le contestó:
¡Cómo me voy a quemar, si voy a ir de noche!







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