HUMOR

Atlantes


Iban 3 Atlantes por una ciudad de otro país, y mientras caminaban se quedaron viendo un edificio muy alto y se maravillaron. De pronto se les acercó un hombre y les dijo:
¿Les gusta este edificio?
A lo que respondieron:
¡Sí!
Bueno, les dijo, yo se los vendo bien barato, pero eso si, se lo tienen que llevar empujando hasta Atlantilandia. Pongan las maletas aquí, yo se las cuido.
Entonces, empiezan los atlantes dele y dele como 3 horas empujando el edificio, en ese momento pregunta uno:
¿Oye, este edificio se ha movido algo?
Pues, yo creo que sí, contesta otro, porque ya no se ven las maletas.



Una bomba cayó en Atlantilandia, y hay una noticia buena y una mala. La buena:
No hay heridos.
La mala:
Sólo muertos.




Era una vez, que un atlante toma un taxi en la ciudad de México. Lo para, se sube y pide que lo lleve al aeropuerto. Entonces, el taxista le dice: Oiga, yo soy muy bueno para contar chistes, el mejor.
Luego dice el atlante:
¿Así?, pues entonces demuéstremelo, cuénteme un chiste, vale.
Entonces el taxista dice:
¿Quién es el hijo de mi padre que no es mi hermano?
Y el atlante pensaba:
¿Quién es el hijo de mi padre que no es mi hermano? mmm no, no sé. El taxista dice:
¡Pues yo!
Ah, es verdad dice el atlante.
Entonces en el aeropuerto, el atlante se encuentra con otro atlante y le dice:
Oye vale, yo soy muy bueno para eso de los chistes.
Y el otro dice:
Pero vale, demuéstramelo.
¿Quién es el hijo de mi padre que no es mi hermano?
Y el otro pensaba en silencio y al final dijo:
Me rindo, no sé.
Y le responde el atlante:
Pues, el taxista mexicano que me trajo hasta aquí.











Estaba un señor en su rancho y llega un atlante y le dice al ranchero: Si te digo cuántos borregos tienes en ese corral, ¿me regalas uno? Pues órale, le dice el ranchero.
Y el atlante le dice:
Son 28.
El ranchero se quedó asombrado y le dice:
Pues, te lo has ganado.
Cuando el atlante ya se está yendo, el ranchero le dice:
Oye, si te digo de dónde eres, ¿me devuelves el animal?
Está bien, le dice el atlante.
Eres de Atlantilandia, responde el ranchero.
El atlante queda muy asombrado y le dice:
¿Cómo supo?
Porque te estás llevando al perro.




Se encuentran dos atlantes y uno le dice al otro que se fije si sirve la luz direccional de su carro.
Uno de ellos va a la parte de atrás del carro y dice:
Sí sirve, no sirve, sí sirve, no sirve...







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