HUMOR

Atlantes


Un atlante que no tiene idea de inglés, va a los Estados Unidos. El hombre queda muy asombrado con todas las estructuras y edificios que ve, pasando junto a la Estatua de la Libertad le pregunta a un señor:
Oiga, ¿Quién hizo esa estatua tan grande y tan bonita?
El señor no le entiende y le contesta:
What?
Luego el hombre sigue su rumbo y pasa por el puente de Brooklyn, y pregunta a otro señor:
Oiga, ¿Quién hizo ese puente tan grande?
Como tampoco le entiende le contesta:
What?
El hombre sigue caminando y pasa por el Empire State Building y pregunta: ¿Quién lo construyó?
Le contestan:
What?
Y de repente pasa un cortejo fúnebre y el hombre pregunta:
¿Quién es el desafortunado?
Y le contestan:
What?
Y él dice:
¡Ay! ¡Pobre what se murió y no lo pude conocer!




Un atlante llega a una pista de atletismo, y viene el entrenador y le dice:
¿Qué hace usted con esa licuadora?
Entrenador, para batir el record.




-¿Buenas tardes, señorita, está el doctor?
-No, atiende de tres a cinco.
-Bueno, voy a buscar cuatro más y vuelvo.











Un hombre va a trabajar cuando le pregunta un atlante que estaba de paseo por su ciudad:
Oiga, por favor, ¿Me podría decir que autobús tengo que tomar para ir al museo?
Sí, aquí mismo, tome el número 48.
A mediodía, nuestro hombre vuelve del trabajo para ir a comer y se encuentra al atlante que todavía está esperando en la parada del autobús. ¿Pero qué hace todavía aquí? ¿No le dije que tomara el 48?
¡Claro! Y ya han pasado cuarenta y tres autobuses.




En un lugar muy lejano construyeron una carretera y hacían falta tres personas que pintaran la línea del medio, y los arquitectos decidieron poner un letrero que decía:
Se contratan tres pintores, buen pago, informes aquí.
Y al otro día casi medio pueblo estaba ahí y terminaron contratando a unos atlantes.
Una semana después les entregaron las brochas y la pintura y empezaron a pintar y les dijeron que les pagaban el sábado. El lunes pintaron diez millas, el martes seis millas, el miércoles cuatro millas, el jueves dos millas, y el viernes sólo cien metros. El sábado fueron con los
arquitectos por su dinero, y los arquitectos les dijeron:
Empezaron muy bien el lunes pintando diez millas, y el martes seis. Lo que nos preguntamos es qué pasó después.
Y los atlantes contestaron:
Lo que pasó es que cada vez quedaba más lejos la pintura.







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