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Autos


Era una mañana de día Domingo y en una ciudad muy habitada se daba por inaugurada una nueva carretera que permitiría a los automovilistas viajar más rápido, la policía estaba muy contenta y el alcalde le propuso a un oficial de policía que regalara 1.000 dólares al automóvil 1.000 que pasara por la nueva carretera, se dio la oportunidad, y el oficial hace detener un carro y se expresa así:
¡Muy buenos días, señor!, tengo el agrado de comunicarle que usted ha ganado 1.000 dólares por haber sido el automóvil número mil de esta mañana, el oficial muy ansioso le dice:
¿Qué piensa hacer con el dinero?
El conductor le dice:
Bueno, ya es tiempo para tomar lecciones de conducir y pagar mi licencia. Mientras la esposa del conductor que estaba sentada al lado le dice: No le haga caso señor policía, si éste cuando se cura no sabe lo que habla.
El oficial de policía se enfureció y le dijo:
En ese caso mi amigo, detenga el vehículo y bájese.
y la suegra que estaba en el asiento trasero le dice:
¡Viste, te dije que no llegaríamos a ningún lado con un vehículo robado!



Se encuentra un señor parado a la orilla de la carretera en la noche pidiendo aventón y estaba cayendo una tremenda tormenta, pero nadie se paraba, cuando de repente volteó y vio que para la curva venía un carro, y que se para. El señor sin dudarlo más se sube al carro y cierra la puerta, cuando de repente voltea y se da cuenta que nadie va manejando el carro, voltea hacia la carretera y ve que adelante había una curva y el señor empieza a rezar. Cuando al llegar a la curva se abre la puerta del chofer, entra una mano y mueve el volante en la curva, y así le sucede repetidas veces hasta que el señor no aguanta y se baja del carro y se va corriendo hasta el pueblo más cercano, entra a la cantina y a todos les empieza a contar lo que le sucedió. Como a la media hora llegan dos tipos todos mojados y le dice uno al otro:
Mira Juan, allá está el tipo que se subió al carro cuando lo veníamos empujando.




Viajando en su pequeño Volkswagen iba Luis camino a Cuernavaca, ciudad de descanso ubicada en la República Mexicana, cuando el carro le empieza a fallar hasta parar, desesperado Luis baja del coche; cuando ve pasar a su amigo Pepe en veloz Corvette, haciéndole señas, Pepe reconoce a Luis y para; desgraciadamente ninguno sabe un ápice de mecánica por lo que Pepe decidió ofrecer remolcar a Luis hasta el taller más próximo; Luis que conocía el hábito de la velocidad de Pepe se niega rotundamente, pues teme que se le olvide que lleva remolque; Pepe promete que no aumentará la velocidad pero que si lo hiciera lo único que Luis tendría que hacer es tocar la bocina y esto le haría bajar la velocidad. Ya en camino un Ferrari les rebasa y Pepe sin pensar más acelera a fondo, Luis se pega a la bocina sin lograr que Pepe disminuya la velocidad; en eso un policía les ve pasando, viendo que iba a ser imposible darles alcance se comunica con su compañero al final de la carretera diciéndole: Ahí van tres carros con exceso de velocidad; Un Ferrari blanco al que por favor detienes y le aplicas una fuerte multa por exceso de velocidad; al Corvette aparte de la multa le sancionas con cancelación de permiso para conducir, por querer pasar a otro vehículo a exceso de velocidad; pero al Volkswagen lo llevas arrestado aparte de multarlo y de cancelarle la licencia pues todavía le va tocando a los otros dos para que lo dejen pasar.











Un señor hace parar un autobús, y le dice al chofer:
Oiga, ¿este autobús me lleva al cementerio?
Si se pone delante, es posible.




Un día un paletero iba caminando por una vía principal en la ciudad a eso de las 6:00 de la tarde. A la vez, un motociclista de entrega de pizza iba apurado porque se le acababa la media hora de entrega. Iba esquivando los carros y metiéndose por donde veía un espacio. En una de esas se le tira el paletero (vendedor de helados) en frente y lo choca.
El pobre repartidor de pizza empezó a gritar:
Ay, ¡Maté al paletero! ¡No puede ser!, señor paletero, dígame lo que tiene para decirle a la ambulancia, por favor, ¡Dígame lo que tiene!
En eso, el paletero abrió los ojos y empezó a murmurar:
Coco, limón, maracuyá...







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