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Aviones


En una avioneta iban tres parejas, en eso sale el piloto y les dice: Amigos, el motor izquierdo está en fuego, y la avioneta no puede con la carga de tres parejas y una pareja tiene que tirarse.
Pero lo vamos a decidir sin discriminación. Yo les voy a hacer una pregunta a cada pareja y la que conteste bien se queda.
Se acerca la primera pareja y les pregunta:
¿Cuánto es 5x5?
Y ellos dicen 25.
¡Muy bien!
Se acerca la segunda pareja y les pregunta:
¿Cuántos meses hay en un año?
Y ellos dicen 12.
¡Muy bien!
Se acerca la tercera pareja y les pregunta:
En el año 1998 el huracán Mitch mató mucha gente en Honduras.
¿Díganme el nombre de cada persona y su número de identidad?




Estaban volando en un avión comercial, un cura, un cantante, un hippie y un político. De repente el avión comienza a caer en picada, la azafata les indica que sólo existen 3 paracaídas para los pasajeros. Entonces deciden quién se quedará en el avión:
El político dice:
Yo saltaré, sin mí el pueblo quedaría como inválido, sin nadie quien lo dirija.
Entonces toma el paracaídas y salta.
El cantante dice:
Yo tengo que saltar, el mundo necesita mi música, la alegría de mis letras.
Entonces salta.
Cuando de repente el cura ve otros dos paracaídas le dice al hippie: ¡Milagro! ¡Milagro, quedan dos paracaídas!
El hippie le responde:
No padre, es que uno saltó con mi mochila.




El organismo de aviación preparó una home page, ya desactivada,
describiendo uno de sus más ingeniosos dispositivos. El mismo buscaba testear la resistencia del vidrio del parabrisas de aeronaves y consistía en una especie de cañón que disparaba un pollo muerto en dirección al vidrio del avión testeado.
El disparo era exacto y reproducía la velocidad con la cual el ave alcanzaría el avión en vuelo. Teóricamente, si el parabrisas resistiese la prueba del impacto en la carcasa, entonces ciertamente soportaría una colisión con un pájaro en un vuelo real. En la práctica, el dispositivo funcionó perfectamente, con centenas de pruebas efectuadas en los Estados Unidos.
Estudiosos atlantes, que estaban desarrollando una locomotora super veloz, encontraron ese home page y se interesaron por el cañón de pollos, pensando en aplicar la idea a los parabrisas de su nuevo tren hi-tech en fase final de proyecto. Entraron en contacto con la us-faa, consiguieron un cañón prestado y procedieron a efectuar los tests. Ya en el primer tiro, el pollo reventó el vidrio frontal del tren, quebró el panel de instrumentos, estropeó la silla del ingeniero, e hirió dos técnicos y voló hasta el fondo de la locomotora, estrellándose contra la pared trasera y dejando un profundo agujero en la chapa. Los atlantes quedaron
completamente perplejos con el sorprendente y violento resultado. Documentaron la escena en detalle, produjeron fotos digitales, grabaron declaraciones de testigos oculares, elaboraron documentos técnicos y enviaron toda la información en un archivo "zip" a la us-faa vía e-mail, preguntando que era lo que habían hecho mal. Los técnicos americanos estudiaron cuidadosamente la documentación recibida y respondieron, en un e-mail seco y directo:
"Descongelen el pollo".











En las cercanías del aeropuerto el Capitán dice:
¡Aquí AIH346 a torre de control!, solicito permiso de aterrizaje. Aquí torre de control, AIH346 proceda por pista 23N.
En la cabina el Capitán dice:
¡Demonios!, siempre hemos aterrizado en la 14W, ¿Dónde está la 23N? Y el copiloto responde:
Ahí la tienes, que corta que es.
¡Corcholis!, dice el Capitán, pero que corta es. Iniciando aproximación. Invirtiendo motor uno, dos. Invirtiendo todos los motores, freno
aerodinámico al máximo, bloqueo ruedas.
El Avión toca pista y para justo al final. El Capitán vuelve a decir: ¡Rayos!, que corta que era.
A lo que el copiloto contesta:
Corta, cortísima, pero mira, ¡Que annnncha que era!




Durante un vuelo de Europa a América, el avión entra en una tormenta muy fuerte en medio del océano y lamentablemente un rayo cae en un ala y la rompe, lógicamente el avión pierde control y empieza a caer, los pasajeros al darse cuenta de lo que sucedía entran en pánico, al ver esto uno de los pasajeros que era sacerdote se pone al frente de todos y exclama: Hermanos, tranquilos por favor, juntemos nuestras manos y digamos una oración para que Dios nos lleve al cielo, y un pasajero de atrás le responde:
Sí padre, pero por favor, oremos rápido porque vamos en sentido contrario.






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