HUMOR

Aviones


Un estudiante de piloto, sale en su primer viaje como copiloto en un 747 comercial, a unos 35,000 mil pies de altura, le da un ataque del corazón al piloto, y el copiloto llama a la torre de control pidiendo auxilio, la torre le contesta:
¿Qué le sucede?
El copiloto le contesta:
Se acaba de morir el piloto, ¿Qué hago?
La torre de control le contesta:
Díganos su altura y posición.
El copiloto le contesta:
Mi altura es 5 con 8", y mi posición es al ladito del muerto.




Una señora estaba en un avión y al ver que estaba tronando se asustó y le preguntó al capitán:
¿Si le cae un rayo al motor #4 qué pasa?
El Capitán le respondió:
Bueno con tres motores estamos capacitados para volar perfectamente bien. Y ella le pregunta de nuevo:
¿Y si le cae un rayo al motor #3?
El Capitán le respondió:
Bueno con dos motores llegamos más o menos a una buena distancia a toda máquina.
Y ella le pregunta de nuevo:
¿Si le cae otro rayo al motor #2?
El Capitán le responde:
Bueno a toda máquina, con un motor podríamos llegar al aeropuerto más cercano.
Dice la señora:
¿Y si le cae un rayo a ese único motor?
Y dice el Capitán:
Bueno, sacamos uno de repuesto y lo ponemos a funcionar hasta que lleguemos a la ciudad más cercana.
¿Y si le cae otro rayo a ese motor?
Enconces dice el Capitán.
Bueno sacamos el segundo motor de repuesto y lo ponemos, a ver donde aterrizamos.
Y dice la señora:
¿Capitán de dónde saca usted tantos motores de repuestos?
¡Del mismo lugar donde está sacando usted tantos rayos!




Un lorito que viajaba en un avión, en primera clase, llama a la azafata: - A ver, mugrienta... vení a atenderme.
- ¿Qué desea, Señor Loro? - responde ésta.
- Tráeme un whisky, guacha.
- Si Señor Loro, en un instante se lo traigo.
El señor que estaba sentado al lado del lorito aprovecha cuando se acerca la azafata a traerle el whisky, y le dice:
- Señorita ¿Y a mí podría traerme un café?
- Cuando tenga tiempo se lo traigo - Le responde la azafata de mala gana. Media hora más tarde, el lorito vuelve a dirigirse a la azafata:
- A ver, hedionda, tráeme otro whiscacho.
- Sí Señor Loro, de inmediato se lo traigo.
- A mi tráigame por favor el café que le pedí hace media hora, señorita - Insiste el hombre.
- Usted espere, y no me apure señor - responde la azafata malhumorada. Media hora más tarde, el lorito vuelve a dirigirse a la azafata:
- Floja, tráeme otro whiscacho.
- Sí Señor Loro, de inmediato - musita la azafata.
- ¿Y mi café, señorita? - pregunta ya un poco enojado el hombre.
- Usted espere, señor ¿No ve que estoy muy ocupada?
Entonces el hombre, no soporta más, y le dice al loro:
- Oiga ¿Cómo hace para que lo atiendan tan bien, que le traigan tres whiskies, y yo no consigo que me traigan un miserable café?
- Muy simple señor - responde el loro - Yo se lo pido con firmeza, la trato mal, para que vea quien es el que manda, y quien el que obedece. - ¡Ah, voy a probar con su método, a ver si funciona!
Y dicho esto, comienza a gritar:
- ¡A ver, azafata inmunda, si me traes el maldito café que te pedí hace como una hora, floja reventada!
Ante esto se acerca muy enojado el comisario de a bordo, los agarra del cogote al señor y al lorito, y los tira del avión.
Cuando los dos van cayendo, el loro le dice al hombre:
- ¡Hay que ser muy macho para ofender a la azafata y no saber volar !










Durante un vuelo la azafata se acerca a ver que le ocurre a un hombre que protesta amargamente.
¡Estoy harto de esta aerolínea! refunfuña, ¡siempre me toca el mismo asiento! no puedo ver la película y, como las ventanillas no tienen persianas tampoco puedo dormir.
A lo que la azafata responde:
Deje de quejarse y aterrice de una vez, comandante.




Había una vez un curioso que se metió en un avioneta. Pues, no sabía nada de aviación pero empezó a mover unas palancas, despichar botones, etc., y de pronto la avioneta empezó a carretear y emprendió vuelo. De pronto se encontró el micrófono y por la radio comenzó a pedir ayuda. Contestó la torre de control y le preguntó cuál era el problema. El se lo explica todo, entonces siguió esta conversación:
Pues, por Dios, ¿Ustedes me pueden sugerir algo?
Usted, ¿Qué sabe de aviones?
Absolutamente nada, compadre.
Bueno, entonces, le sugiero que se despida de su mamita.
Despídase usted, chistoso, que voy directo a la torre.







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