HUMOR

Borrachos


Llega un borracho a la puerta de un edificio y se para delante de los timbres. Presiona el primero y le responde una voz femenina y él le pregunta. Señora ¿es usted casada? Ella le responde que si lo es. El borracho pregunta de nuevo. ¿Y su esposo esta? Ella nuevamente contesta que sí esta. El borracho timbra en el siguiente y pregunta lo mismo en otro y otro hasta que hay una señora que le contesta que es casada pero que el marido no esta. A lo que el borracho le dice por favor ¿puede bajar a ver si soy su marido?




Este es un borracho que está en un bar y de pronto grita:
¡Atiendan todos, atiendan todos, doy 2.554 pesos al que me lleve hasta mi casa.
Y sale uno de los que estaba presente y le pregunta:
¿Cuánto dijo usted que daba señor?
El borracho le contesta:
Doy 2.554 pesos al que me lleve a mi casa.
Y venga acá, ¿Dónde vive usted?
Chico, tú te piensas que si yo supiera donde vivo estaría dando 2.554 pesos.




Eran 2 borrachitos que iban por la calle, cuando se oyó que gritaban: ¡Ayuden, me ahogo! ¡Una cuerda!
Entonces, uno de los borrachos le dice al otro:
¡Ay, no más! ¡Se está ahogando y todavía quiere ahorcarse!











Este es un borracho que va por la calle bien bebido y se da un golpe en la cabeza con una farola, entonces se va al médico y le pide algún remedio. Ponga esta pomada el el sitio del accidente.
Pasan tres días y el borracho vuelve y le dice:
Oiga, que puse la pomada en el sitio del accidente y me sigue doliendo. ¿Pero usted se lo puso en la cabeza?
No señor, lo puse en la farola.




Entra un hombre borracho a un bar, se sienta en una mesa y empieza a gritar fuerte:
¡Camarera, hip, cabbbmmmarera, hip!
Señor, por favor compórtese, ¿Qué desea?
Entonces el hombre saca unos pollitos de los bolsillos, los pone sobre la mesa y dice:
Tráigame una botella de whisky para mí y para mis sobrinos.
La mujer queda muy asombrada, pero le trae la bebida. Al rato vuelve a llamar el hombre:
¡Camarera, una botella de tequila para mí y para mis sobrinos!
Al rato nuevamente:
¡Camarera, un champagne para mí y para mis sobrinos!
Entonces la mujer se acerca y le dice:
Escúcheme, usted ha bebido de más pero no me va a decir que cree que esos pollitos son sus sobrinos.
Por supuesto que sí, los encontré en la calle y me decían:
"Tío, tío, tío, tío".







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