HUMOR

Chistes Cortos


Había un niño tan feo, pero tan feo, que su papá en vez de darle su nombre le dio su apodo.
La causa de los divorcios es y será siempre los matrimonios.
Era un niño tan feo, que el doctor que lo recibió en el parto cayó sentado de la risa.
Le pregunta el niño a su madre:
Mamá, ¿Mi abuelita es fosforescente?
No hijo.
Ah, bueno, entonces se está electrocutando.




¿Por qué los diabéticos no pueden vengarse?
Porque la venganza es dulce




¿Qué hace un loco gateando en el supermercado?
Buscando precios bajos.











No desayuné pensando en ti, no almorcé pensando en ti, no cené pensando en ti, y no dormí porque tenía hambre.




Toc, toc, toc...
Responden desde adentro:
¡No hay nadie!
¡Menos mal que no vine!







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