HUMOR

Crueles


Estaba Alcapone cuando era chiquito escribiéndole una carta al niño Jesús. Querido niño Jesús, este año me he portado muy muy muy bien, se queda pensando y dice, no, la verdad no me he portado muy muy muy bien, y la rompe.
Querido niño Jesús este año me he portado muy muy bien, se queda pensando otra vez y dice, no, la verdad no me he portado muy muy bien, la rompe. Querido niño Jesús, este año me he portado muy bien, se queda pensando y dice, no, la verdad es que no me he portado muy bien, no puedo mentirle, la rompe.
Querido niño Jesús, este año me he portado bien, y dice, la verdad es que ni bien me he portado, no le puedo decir mentiras, y rompe la carta de nuevo, en eso toma una imagen de la virgen que tenía al lado y empieza escribir de nuevo.
Querido niño Jesús, tengo secuestrada a tu madre, si no me traes lo que te pido, no te la devuelvo nunca.




La Historia de un Feo.
Voy a contarles mi historia, no es una historia de amor ni tiene un final feliz, pero es la única que tengo por haber nacido así, feo, muy feo.
Cuando nací, el doctor fue a la sala de espera y le dijo a mi padre, "hicimos lo
que pudimos, pero salió".
Mi mamá no sabía si quedarse conmigo o con la placenta.
Como era prematuro me metieron en una incubadora, con vidrios polarizados.
Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que sólo me quería como amigo. Así que en vez de darme el pecho, me daba la espalda.
Es por eso que debo haber quedado petiso, tan petiso que en lugar de ser enano, soy profundo. De chico iba por los cuarteles para que me gritaran: ¡Alto! ¡Alto!
Yo siempre fui muy peludo. A mi madre siempre le preguntaban:
Señora, a su hijo, ¿Lo parió o lo tejió?
Mi padre llevaba en su cartera la foto del niño que ya venía en la cartera cuando la compró.
Una vez me perdí, le pregunté al policía si creía que íbamos a encontrar a mis
padres y me contesto:
No lo sé, hay un montón de lugares donde se pudieron haber escondido.
Y para colmo era muy flaco, tan flaco que un día metí los dedos en el enchufe y
la electricidad erró la patada.
Era realmente flaco, para hacer sombra tenía que pasar dos veces por el mismo
lugar.
Pero mi problema no era ser tan flaco sino ser FEO.
Mis padres tenían que atarme un trozo de carne al cuello para que el perro jugara conmigo.
Sí amigos, yo soy FEO, tan FEO que una vez me atropelló un auto y quedé mejor.
Cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron un dedo mío a mis padres
para pedir recompensa. Mi padre les contestó que quería más pruebas.
Yo creo que no pagaron el rescate porque en casa éramos muy pobres, pero eso sí, a pesar de nuestra situación económica, somos muy honrados. Mi padre era tan honrado que un día encontró trabajo, y lo devolvió.
Por eso tuve que trabajar desde chico. Trabajé en una tienda de animales y la gente no paraba de preguntarme cuánto costaba yo.
Un día llamó una chica a mi casa diciéndome, "Ven a mi casa que no hay nadie", cuando llegué no había nadie.
A mi mujer le gusta mucho hablar conmigo después del sexo. El otro día me llamó
a casa desde un motel.
El psiquiatra me dijo un día que yo estaba loco. Yo le dije que quería escuchar una segunda opinión. De acuerdo, además de loco es usted muy feo, me dijo.
Una vez cuando me iba a suicidar tirándome desde la azotea de un edificio de 50
pisos, mandaron a un cura a darme unas palabras de aliento. Sus palabras fueron:
¡En sus marcas, listos!
El último deseo de mi padre antes de morir era que me sentara en sus piernas. Lo habían condenado a la silla eléctrica.




Va una viejita al médico para confirmar si tiene Alzheimer y le dice al doctor:
Doctor, ¿Qué me puede decir de las pruebas?
Y el doctor le responde:
Le tengo una noticia mala y una buena. La mala es que tiene Alzheimer. Y la viejita le pregunta:
¿Y la buena?
El doctor responde:
La buena es que al rato se le olvida.











Llega un hombre donde el oculista porque se le acaba de meter algo en el ojo y le dice al doctor:
Oiga doctor, me ha entrado un cuerpo extraño al ojo y me molesta mucho. El doctor le dice:
Espere un momento por favor, ahora mismo lo atiendo.
Pasan unos minutos y la secretaria va a la sala de espera y dice: Por favor que entre la persona del cuerpo extraño.
En ese momento salta un jorobado muy molesto y dice:
Oiga, podrían llamar por el nombre.




Llega un ciempiés, muy desesperado, tocando la puerta de su casa y diciendo:
Papá, papá, ábrame, que me come un pollo.
Y el papá le dice:
¡Espérate hijito que me ponga los zapatos!







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