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Funerales





Un hombre de madura edad se acercaba, como de costumbre, a su kiosco para comprar el periódico, pero éste cuando lo compraba lo abría por la página de los carteles de fallecimientos, y le decía al kiosquero:
¡Que mala suerte! ¡Hoy no he salido!
Al día siguiente iba y decía lo mismo:
¡Que mala suerte! ¡Hoy no he salido!
Y así durante mucho tiempo. Al pasar los años ve el kiosquero que el tío no viene, y se dice a si mismo:
¡Vaya tela! ¡Toda la vida comprando el periódico, y para una vez que sale no lo compra!




Cómo hacer que la gente deje de molestarte con: ¿Cuándo te vas a casar? Mis tías solían acercarse a mí en las bodas, dándome golpecitos en las costillas y diciendo:
Eres el siguiente...
Dejaron de hacerlo cuando yo empecé a hacer lo mismo, en los funerales.



Dos atlantes en la funeraria:
-¿Cómo murió?
-En una pelea, pero en el letrero dice "SEPELIO", pero no dice con quién*










Llega un patrón a la casa de otro y pregunta al portero:
¿Está el patrón?
No, se fue a un entierro.
¿Tardará mucho en volver?
No sé, iba en el ataúd.




Un viejo se está muriendo. Alrededor del lecho poco a poco empieza a surgir una discusión.
¡Vamos a alquilar un carro fúnebre para llevarlo con decencia! Dice la esposa.
¡No creo que se deba gastar tanto dinero! Yo puedo llevarlo en la camioneta del vecino, si me la presta, dice el hijo del viejo moribundo. ¿Y por qué no lo llevamos al hombro? Pregunta el vecino, él casi no pesa nada.
Por fin el moribundo reúne el resto de las fuerzas que le quedan, y dice: Si ustedes me ayudan a bajar, tal vez yo pueda llegar al cementerio por mi cuenta.







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