HUMOR

Había una vez...


Había una vez un hombre tan pequeño, tan pequeño, que en vez de viajar en metro, viajaba en centímetro.




Era un tipo que se vestía tan mal que le decían la caja fuerte.
¿Que por qué?
Pues no había quien le encontrara la combinación.




Era un hombre tan pequeño que se subió encima de una canica y dijo: ¡El mundo es mío!











Había una vez un hombre tan flaco, pero tan flaco, que limpiaba mangueras por dentro.
Había una vez una mujer tan gorda, pero tan gorda, que cuando se ponía tacones sacaba petróleo.
Había una mujer tan gorda, pero tan gorda, que cuando se caía de la cama, se caía de los dos lados.
Había un hombre tan feo, pero tan feo, que cuando picaba cebolla hacía llorar a la cebolla.
Había una mujer tan gorda, pero tan gorda, que cuando se pesaba, la balanza decía: Continuará...




Un día que Pepe caminaba por la calle se encontró a Manolo con dos osos panda bebes bajo los brazos, entonces Pepe le pregunta:
¿Oye Manolo, y qué haces tú con esos osos panda? Pos parecen que no son tuyos.
A lo que éste le contesta:
Bueno Pepe, es que encontré a la madre de estos ositos muerta, y me dio mucha pena dejarlos por ahí solos.
Entonces Pepe le dice:
Mira Manolo y, ¿Por qué no los llevas al zoológico?
Y Manolo los lleva al zoológico. Al día siguiente Pepe se encuentra a Manolo otra vez, y nuevamente andaba con los mismos ositos panda bajo los brazos. Pepe se queda asombrado y le pregunta:
¿Qué? ¿No los llevaste ayer para el zoológico?
A lo que Manolo contesta:
Sí, pos es que hoy los llevo al cine, hombre.







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