HUMOR

Había una vez...


Un día un abuelito les estaba contando una de sus historias a sus nietos. Entonces, dice:
Cuando fui a cazar leones iba con unos amigos, y me dejaron solo en medio del bosque.
De repente se empezaron a mover unos arbustos, y de repente
GRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR y ZAZ.
Los nietos espantadísimos preguntaron:
¿Qué? ¿qué pasó después?
Contesta el abuelito:
Me hice popo.
¿Cuando salieron los leones?
Y el abuelito responde:
No, ahorita que hice GRRRRRRRRRRRRRRRRR.




Había una vez un chico tan tonto, pero tan tonto, que un día se quedó encerrado en un supermercado y se murió de hambre.




Había una vez una señora tan gorda, tan gorda, pero tan gorda, que su ángel de la guarda tenía que dormir en otro cuarto.











Había una vez un hombre tan flaco, pero tan flaco, que limpiaba mangueras por dentro.
Había una vez una mujer tan gorda, pero tan gorda, que cuando se ponía tacones sacaba petróleo.
Había una mujer tan gorda, pero tan gorda, que cuando se caía de la cama, se caía de los dos lados.
Había un hombre tan feo, pero tan feo, que cuando picaba cebolla hacía llorar a la cebolla.
Había una mujer tan gorda, pero tan gorda, que cuando se pesaba, la balanza decía: Continuará...




Había una vez unas mujeres que siempre visitaban una casa en la que se encontraba una lora y la lora cantaba cuando ellas llegaban: era un bikini a lunares amarillos...
Al día siguiente vuelven las mujeres y canta la lora: azul es que este amor es azul como...
Dicen las mujeres hay esta lora siempre me averigua el color y la forma de mi ropa interior.
El día siguiente las mujeres decidieron ir sin ropa interior y la lora cantó: a mí me gusta andar de pelo suelto...







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