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Locos


En el manicomio, un loco gritaba:
¡Yo soy el enviado de Dios!
Se le acerca otro loco y le dice:
No, ¡Yo soy el enviado de Dios!
Y así, los dos locos discuten.
Entonces, se acerca un tercer loco, y les pregunta:
¿Qué pasa aquí?
Y el primer loco dice:
¡Yo soy el enviado de Dios!
Y el segundo dice:
No, ¡Yo soy el enviado de Dios!
Entonces, el tercer loco dice:
Un momentito, ¡Yo no he enviado a nadie!




Suena el teléfono, un loquito llama al psiquiatra y pregunta:
¿Se encuentra el P, siquiatra?
Lo mismo lo vuelve a preguntar tres veces, entonces la señorita le contesta, mire señor el doctor no está, pero para decir psiquiatra no se pronuncia la P, sólo siquiatra, ¿quién le digo que le llamó?
Dígale que le llamó Edro.




En un manicomio, una lámpara de mano llegó a poder de uno de los locos. El loco comenzó a jugar con ella proyectando la luz hacia el infinito y le dice a otro que se encontraba al lado:
¿Por qué no subes por la luz para ver hasta dónde llega?
A lo que éste le contesta:
¿Tu crees que estoy loco? ¡Si yo me subiera, tu podrías apagar la luz y yo me podría caer!











Este era un muchacho que pasaba todos los días por un manicomio en una bicicleta, desde la ventana de arriba del manicomio un loco le disparaba con la mano, hasta que el muchacho se hartó.
El día siguiente cuando pasaba por el manicomio, el loco le hacía pum, pum, pum, y el muchacho desde abajo le grita:
¡Pam!
El loco se dejó caer gritando:
¡Yo nunca te tiré a dar!




Un loco entra a una panadería y le pregunta al panadero:
Señor, ¿ya salió el pan?
Y el panadero le dice:
Sí, ya salió.
Entonces el loco le pregunta:
¿Y a qué hora regresará?







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