HUMOR

Locos


Una vez un inspector de manicomios entró a uno y vio que los locos se lanzaban a la piscina y decían "que ya sea jueves". Entonces, el inspector fue con el gerente del manicomio y le preguntó que por qué los locos cada que se lanzaban a la piscina gritaban "que ya sea jueves", el gerente dijo que era porque él, sólo llenaba de agua la piscina los jueves.




En el manicomio, un loco gritaba:
¡Yo soy el enviado de Dios!
Se le acerca otro loco y le dice:
No, ¡Yo soy el enviado de Dios!
Y así, los dos locos discuten.
Entonces, se acerca un tercer loco, y les pregunta:
¿Qué pasa aquí?
Y el primer loco dice:
¡Yo soy el enviado de Dios!
Y el segundo dice:
No, ¡Yo soy el enviado de Dios!
Entonces, el tercer loco dice:
Un momentito, ¡Yo no he enviado a nadie!




El director de un Hospital psiquiátrico estaba alarmado porque los internos no querían salir de la piscina... Mientras pensaba en la forma de hacerlos salir, otro loco se le acerca y le dice:
-¿Si consigo que salgan me dejará en libertad?
El director respondió afirmativamente ya que estaba desesperado.
El loco tomó una manguera, abrió el grifo y gritó a los locos de la piscina:
-Escuchen todos atentamente: Si no salen inmediatamente de la piscina los voy a mojar...











El inspector general de salud está haciendo un recorrido por el manicomio en compañía del encargado del plantel. De pronto, el inspector ve algo que le llama la atención; un loco acostado en el piso y un grupo alrededor de él. Por curiosidad, le pregunta al encargado qué está pasando allí: Lo que pasa es que el loco que está acostado dice que es el periódico y los demás lo están leyendo.
Muy interesante, ahora me tengo que ir, seguiremos mañana la inspección. Al otro día, cuando siguen haciendo la supervisión, el inspector ve que el loco-periódico del día anterior es perseguido por todos los antiguos lectores.
¿Y ahora qué está pasando?, le preguntó intrigado al encargado.
Que como es el periódico de ayer, ahora lo quieren usar de papel
higiénico.




Este era un manicomio lleno de locos, todos haciendo algo. De pronto un loco se levanta y dice:
Yo soy el enviado de Dios.
Otro se levanta y dice:
¡No mentiroso! ¡Yo soy el enviado de Dios!
Y se levanta otro:
Yo soy el enviado de Dios.
Y así todos se comenzaron a pelear entre ellos, cada uno diciendo lo mismo. De pronto alguien gritó aún más fuerte y todos escucharon: Tranquilos, no sé que les pasa, ¡Porque yo no he enviado a nadie!






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