HUMOR

Locos


Estaban unos loquitos en un manicomio. Todos ellos estaban gritando: ¡Ocho! ¡Ocho! ¡Ocho!
Otro loquito vio que los demás estaban gritando ocho, porque habían visto un hoyo en la pared.
El loquito por curiosidad se asomó al hoyo de la pared, y cuando se asomó, le picaron el ojo y los loquitos empezaron a gritar:
¡Nueve! ¡Nueve! ¡Nueve!




Dos locos jugando a las adivinanzas:
-¿Adivina que tengo en la mano?
-Un elefante.
-No vale, ¡Lo viste!




En un manicomio había hacinamiento de locos y para deshacerse de varios hicieron una prueba matemática:
¿Cuánto es 8 por 5?
El primer loco: 8 x 5 = abril
Director: Este todavía esta loco!
El segundo: 8 por 5 = diciembre
Director: Este todavía esta loco!
El tercero: 8 por 5 = 40
Director: Este no esta loco! Pero como hizo Ud. para saber que 8 por 5 es 40?
El loco: Fácil, resté abril con diciembre y me dio 40!











En el patio de un manicomio se encontraba un grupo de internos que se reían a intervalos. El director que hacía sus rondas se acerca curioso para ver que era lo que sucedía. Al acercarse, ve que un loco dice un número: ¡Doce!, e inmediatamente el resto del grupo se comienza a reír. Al acabar las carcajadas del grupo, otro de los del grupo dice otro número: ¡Treinta y dos!, obteniendo, nuevamente, el mismo resultado del grupo ahí congregado, que se suelta a carcajadas. El director les pregunta: ¿Qué es lo que está sucediendo?
A lo que uno de sus pacientes le contesta:
Estamos contando chistes.
Aún más curioso, el director comenta:
¡Pero si sólo están diciendo números!
A lo que el mismo paciente le explica:
Lo que pasa es que nos sabemos tantos chistes, que los hemos enumerado para ahorrarnos el tiempo de contarlos.
Ponderando esta explicación, el director decide probar su suerte y dice: A ver, dieciocho.
A lo que no recibe respuesta alguna del grupo, sino un silencio absoluto. Anonadado vuelve a intentar.
Veintidós.
Obteniendo la misma silenciosa reacción. Desesperado comienza a decir números uno tras otro sin lograr sacarle a ninguno de sus internos la menor sonrisa, hasta que por fin les pregunta:
¿Pero qué pasa? ¡Les he contado varios chistes y nadie se ríe!
A lo que uno de los locos le contesta:
¡Lo que pasa es que usted no tiene gracia para contarlos!




En un manicomio se encontraba un enfermero, que iba hacia el jardín de los enfermos, en eso mira a un enfermo que golpeaba a los demás, el enfermero para tranquilizarlo lo agarra y lo empuja pero el enfermo mental cae y se ve más furioso que nunca, el enfermero al mirarlo dice a correr y el enfermo mental lo sigue, el enfermero corría y corría pero no se podía quitar al enfermo mental de encima, por último, después de una hora el enfermero se rinde y dice:
Ya no puedo más, es mejor que me mate ese enfermo porque sino me voy a morir corriendo.
En eso llega el enfermo con poco aire pero al mismo tiempo furioso y decide actuar, se ve que levanta las manos con una gran furia, como a golpear al enfermero y luego las baja bien despacio y lo toca y le dice: ¡Tú la llevas ahora! Y sale corriendo.







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