HUMOR

Locos


En un manicomio, dos locos conversan. Uno dice:
Yo soy el rey, hoy mismo me lo dijo Dios.
El otro, muy sorprendido, contesta:
¡Pero si yo no te dije nada!




En el patio de un manicomio se encontraba un grupo de internos que se reían a intervalos. El director que hacía sus rondas se acerca curioso para ver que era lo que sucedía. Al acercarse, ve que un loco dice un número: ¡Doce!, e inmediatamente el resto del grupo se comienza a reír. Al acabar las carcajadas del grupo, otro de los del grupo dice otro número: ¡Treinta y dos!, obteniendo, nuevamente, el mismo resultado del grupo ahí congregado, que se suelta a carcajadas. El director les pregunta: ¿Qué es lo que está sucediendo?
A lo que uno de sus pacientes le contesta:
Estamos contando chistes.
Aún más curioso, el director comenta:
¡Pero si sólo están diciendo números!
A lo que el mismo paciente le explica:
Lo que pasa es que nos sabemos tantos chistes, que los hemos enumerado para ahorrarnos el tiempo de contarlos.
Ponderando esta explicación, el director decide probar su suerte y dice: A ver, dieciocho.
A lo que no recibe respuesta alguna del grupo, sino un silencio absoluto. Anonadado vuelve a intentar.
Veintidós.
Obteniendo la misma silenciosa reacción. Desesperado comienza a decir números uno tras otro sin lograr sacarle a ninguno de sus internos la menor sonrisa, hasta que por fin les pregunta:
¿Pero qué pasa? ¡Les he contado varios chistes y nadie se ríe!
A lo que uno de los locos le contesta:
¡Lo que pasa es que usted no tiene gracia para contarlos!




Un día en un manicomio Federico pide hablar con el director.
Señor, quisiera que me diera de alta, ya no estoy loco.
Muy bien Federico, te voy hacer un examen, ¿Quién fue el cura Hidalgo? Fue el padre de la independencia Mexicana.
¡Ah!, muy bien, dime, ¿Quién fue Pancho Villa?
Un gran revolucionario.
¡Perfecto!, y dime, ¿Quién fue Emiliano Zapata?
Pues, el caudillo del sur.
¡Excelente!, se ve que conoces muy bien la historia.
¿Cómo no lo voy a conocer? ¡Si yo fui el caballo de esos tres!











En un manicomio, el director está sumamente intrigado observando a un interno que ha estado escribiendo algo en un papel, y luego trepa por un poste de madera que hay en el patio, y al llegar arriba clava el papel, y luego baja. El director ordena a un subalterno que suba a buscar el papel, lo que hizo con mucho trabajo. El director pudo leer, "Hasta aquí llega el palo".




Dos locos jugando a las adivinanzas:
-¿Adivina que tengo en la mano?
-Un elefante.
-No vale, ¡Lo viste!







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