HUMOR

Matrimonios


Dos caballeros que se movían muy de prisa en el interior de un
hipermercado con sus carritos de compras se chocan. Uno le dice al otro: Perdóneme usted, es que busco a mi señora.
¡Que coincidencia! Yo también, estoy ya desesperado.
Bueno, tal vez le pueda ayudar.
¿Cómo es su señora?
Es alta, de pelo castaño claro, ojos verde, piernas bien torneadas, en fin, muy bonita, ¿Y la tuya?
Con esa descripción, olvídate de la mía ,vamos a buscar la tuya.




Aparece un aviso clasificado en el periódico, "se necesita verdugo; interesados presentarse el día jueves".
El día jueves, aparecen tres personas, dos hombres y una mujer.
De pronto se escucha una voz, "pase el primero".
El hombre entra, la voz dice, "al frente suyo hay una puerta, detrás de ella hay una escopeta en una mesa, y está su esposa atada en una silla, entre, dispárele y el puesto será suyo".
El hombre dijo, "no puedo, no soy capaz". Entonces la voz le dijo, "puede retirarse, usted no sirve para este empleo, pase el siguiente".
Entró el segundo hombre muy decidido, la voz repitió, "al frente suyo hay una puerta, detrás de ella hay una escopeta en una mesa, y está su esposa atada en una silla, entre y dispárele, y el puesto será suyo".
El hombre entró, tomó la escopeta y se puso a llorar. Entonces la voz dijo, "Váyase, usted no sirve para esto, pase el siguiente".
Entonces entro la mujer, la voz le dijo, "al frente suyo hay una puerta, detrás de ella hay una escopeta en una mesa, y está su esposo atado en una silla, entre, dispárele y el puesto será suyo". La mujer entra, toma la escopeta y antes de que se cierre la puerta, pum, pum, pum, le descargó cuatro cartuchos en la cara a su esposo, luego se cerró la puerta y empezaron a sonar golpes, quejidos, vidrios rotos. Y así, se demoró un tiempo, cuando de pronto sale la mujer toda llena de sangre y dice: ¡Me hubieran dicho que las balas eran de salva, me toco matarlo a sillazos!




Golpe perfecto.
Varios amigos juegan al golf, uno de los jugadores está empleando demasiado tiempo en preparase para pegar, así que un amigo suyo le pregunta:
Pepe, ¿Por qué tardas tanto?
Es que mi mujer nos está mirando desde el bar y quiero asegurarme que este golpe sea certero.
¡Pero por favor, si sabes perfectamente que a esta distancia no tienes ninguna oportunidad de matarla!











Un hombre y una mujer acababan de conocerse en una reunión social y estaban conversando. El tema eran sus matrimonios anteriores.
Yo perdí a mi marido en el mar, dijo la señora.
Lo siento mucho, replicó el caballero, ¿Se lo llevaría una corriente mientras nadaba?
¡No, que va!, íbamos en un crucero y se lo llevó una rubia despampanante.



El marido encuentra a su esposa haciendo el amor con el mendigo y éste le hace el reclamo, llamando la atención por haberle colocado a él la altura de lo más bajo de la sociedad.
Ella aduce tener una explicación:
- Este hombre me pidió el favor si podía dejarle bañar, darle de comer y regalarle un viejo traje que tú ya no usaras y cuando se iba me preguntó: ¿Sra. Usted, puede darme algo más que su esposo ya no use? Y entonces ¡me tocó!.







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