HUMOR

Matrimonios


Entre mosquitos:
¡Mamá, mamá! ¿Por qué todos los días venimos a contemplar esta horrible mancha en la pared?
La mamá contesta.
¡Más respeto a la memoria de tu padre, hijo mío, más respeto!




Amor te gusta mi disfraz
Sí, mi vida te ves hermosa de vaca..
pero si soy un dalmata...




Una mujer se muere. Al llegar al cielo, San Pedro no está y se entretiene mirando por las rejas. Allí ve un gran banquete, con todos sus familiares y amigos que murieron ya.
¡Hola, que bien! ¡Hola, estábamos esperándote!
En esto que llega San Pedro y la mujer le pregunta:
Que sitio tan estupendo, ¿Qué tengo que hacer para entrar?
Tienes que deletrear una palabra.
¿Qué palabra?
Amor.
La mujer la deletrea correctamente, y entra.
Al cabo de los meses, San Pedro le pide que le cubra el puesto por unas horas. Estando ella de guardia, llega su marido.
Hombre, ¿Que tal, cómo te ha ido?
Pues bastante bien. Me casé con la maciza de la enfermera que te cuidaba mientras estabas enferma, me tocó la lotería y vendí nuestra casita y me compré una mansión, estaba de vacaciones en el caribe, haciendo ski acuático, y aquí estoy. ¿Qué tengo que hacer para entrar?
Tienes que deletrear una palabra.
¿Cuál?
Checoslovaquia.











Mientras desayunan, le dice la mujer al marido en tono de reclamo: ¿Sabes?, anoche, cuando dormías, me estabas insultando.
¿Y quién te ha dicho que dormía?




Llega Juan a la cantina y le dice a su compadre:
Oiga compadre fíjese que ya no aguanto a mi mujer, no debí casarme con una luchadora profesional, y ahora me maltrata mucho, si llego un minuto tarde me hace la quebradora, si llego dos minutos tarde me plancha, y si llego tres minutos tarde me da media hora de patadas.
Entonces, el compadre, viendo la situación de Juan le dice:
Juanito, tengo la solución para ti.
¿En serio compadre?, le dice Juan.
Sí compadre, métase a clases de karate y verá que se acaban sus problemas. Gracias compadre, dice Juan, y se va a tomar sus clases de karate. Cinco meses después, Juan llega a su casa media hora tarde y se dice a sí mismo: Ahora si va aprender mi mujer a respetarme; toca la puerta con todas sus fuerzas, y cuando su mujer sale, Juan grita:
¡Iiiihhhhhhhhhhaaaaaaaa!, y la mujer contesta:
¿Ya qué?
¡Ya llegué querida!







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