HUMOR

Militares





Está un General revisando su tropa en el Día de la Independencia y le pregunta al
Sargento:
A ver sargento, ¿Qué es para usted la bandera?
Bueno, mi General, la bandera en lo más grande, simboliza nuestra libertad, representa nuestros derechos como país libre, es el emblema de nuestra nación, por ella debemos dar hasta la vida. Es más, mi General, la bandera es como mi madre.
¡Muy bien! ¿A ver Recluta, qué es la bandera?
Oh, mi General, muy fácil, la bandera es la mamá del sargento.




En un cuartel de la milicia, había un soldado razo que era muy buena gente, ayudaba a todo el mundo en sus tareas, tenía muy buen sentido del humor, era muy colaborador, y además era muy estudioso, lo cierto es que al hombre todo el mundo lo quería. Un día mandan un telegrama al cuartel donde dice que la mamá de éste soldado había muerto, pero nadie quería decirle tan mala noticia, el capitán que es quién recibe los mensajes manda al comandante y le dice:
Comandante, tiene la dura tarea de decirle a Gonzáles que su mamá murió. Y el comandante sale todo afligido y le dice a otro y ese otro le dice a otro y así hasta que se encuentran con un cabo que era más malo que el odio, que dice:
Dame acá, yo soy quien se lo va decir, quiero a todos los razos aquí en fila, y los razos se colocan, que den un paso adelante los que tengan a su mamá viva.
¿Para dónde vas tu Gonzáles?




Ingresan nuevos reclutas a la reserva militar, el coronel pide que se formen en fila y que se enumeren del 1 al 7. Del 1 a 6 los reclutas dicen con voz alta su número, 1, 2, 3, etc. el séptimo con voz sexy dice: ¡Siete!
El coronel frunce la frente y repite algo enojado:
Favor volver a decir sus números.
Y nuevamente 1, 2 y el séptimo nuevamente con voz sensual dice:
¡Siete!
El coronel muy enojado se acerca al recluta y le dice con voz fuerte: A mí me gustan los hombres.
Y el siete contesta con voz sensual:
¡Que bueno, a mí también!











Se encuentra un soldado veterano explicando a unos amigos lo que le pasó en la guerra y les cuenta:
Yo tuve la experiencia de caerme dentro de una letrina en el campo. ¡Increíble!, comentan los amigos.
¿Hasta dónde te impregnaste de toda esa porquería?, preguntan.
El veterano contesta:
Hasta los tobillos.
¡Ah, por lo menos no estaba tan llena!, suspiran sus amigos.
¿Que no? ¡Caí de cabeza!




Erase un militar que se encontraba en una tienda con el fin de comprar un traje camuflado, y le preguntó al encargado si tenían trajes camuflados, este le respondió:
Sí, tenemos, pero llevamos tres meses buscándolos.







Más chistes de Militares Página principal
© Copyright 2000/2002 Roberto Pascobepop.com.ar
Diseño basado en TEMPLATED