HUMOR

Mujeres


¿Por qué los huracanes tienen nombre de mujer?
Porque cuando llegan son salvajes y mojados, y cuando se van, se llevan la casa y el auto.




Una señora le dice a su esposo:
¡Oye mi amor, cómprame unos zapatos!
Y el señor le responde:
¿A cuánto los vendes?
A lo que la mujer contesta:
No seas payaso, cómpramelos porque los necesito mucho.
Y el señor contesta:
Si los necesitas tanto, ¿para qué me los vendes?




Una señora entra en una armería.
¡Buenos días!, quiero una escopeta para mi marido.
¿Le ha dicho de que calibre?
¿Qué dice?, si ni siquiera sabe que le voy a disparar.











Una mujer y un hombre se ven envueltos en un accidente de tránsito, en uno realmente aparatoso. Ambos autos quedaron totalmente demolidos, pero asombrosamente ninguno de ellos sufrió heridas. Después de forzosamente salir de sus autos, la mujer dice:
Entonces, usted es un hombre, que interesante, ¡Yo soy una mujer, Wow! Solo mire a nuestros autos, no ha quedado nada de ellos, pero
afortunadamente estamos ilesos. Esto debe ser una señal de Dios para que nos conociéramos y vivamos juntos en paz por el resto de nuestros días. Estoy completamente de acuerdo con usted, replicó el señor, esto debe ser una señal de Dios.
La mujer continúa: Y observe esto, he aquí otro milagro mi carro está completamente destruido pero esta botella de vino no se rompió. De seguro Dios quiere que nos la bebamos y celebremos nuestra buena suerte. Entonces, le pasó la botella al señor. El caballero asintiendo con la cabeza, abre la botella y se da varios tragos monumentales. Luego se la devuelve a la mujer. La señora toma la botella, inmediatamente le pone la tapa y se la regresa al hombre. El hombre entonces le pregunta:
¿Es que usted no va a beber?
La mujer se limita entonces a decir:
No, creo que yo esperaré hasta que llegue la policía.




Eran tres cigüeñas que se preparaban para salir y entregar a las futuras madres su retoños. La primera preguntó:
¿A dónde van?
La segunda contestó:
A casa de la señora Pérez.
Tan linda la señora Pérez y lo que quiere a los niños. La tercera cigüeña se mantenía callada.
¿Y a dónde vas tú?
A casa de la señora Martínez, ella adora a los niños, ya tiene tres. La tercera cigüeña seguía callada, por lo que las otras le preguntaron hacia dónde se dirigía.
A la casa de la señorita Gómez.
¿Pero cómo?, replicaron las otras, si la señorita Gómez es soltera y ni novio tiene.
¿Y qué le llevas?
Nada, pero le voy a dar un susto.







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