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Estos eran tres hombres que se fueron al cielo. Ahí, los premiaban con un auto según su menor grado de infidelidad con su pareja. Juan, le había sido infiel veinte veces a su esposa. Cuando llegó, San Pedro le dijo:
-Tu le fuiste veinte veces infiel a tu pareja, tu recompensa es una citrola.
Juan se fue descontento, pero se resignó.
Luego, llega Diego y San Pedro le dice:
-Tu le fuiste 10 veces infiel a tu mujer; Te llevas un Fiat un poco usado, pero en buenas condiciones.
Diego se fue satisfecho con su Fiat.
Después llega Roberto y San Pedro le dice:
-Tu nunca le fuiste infiel a tu pareja, por lo tanto, te llevas un Porche 0 Km., con radio con cd y cassette y todo equipado.
Roberto se fue feliz con su auto, pero de repente Juan y Diego lo encuentran en un semáforo celestial y él estaba llorando:
-¿Qué te pasa amigo? ¿Por qué lloras? si tienes ¡el medio autito! Yo estaría feliz- le dijo Diego
Y Roberto le respondió llorando:
Lo que pasa es que acabo de ver a mi mujer pasar en un scooter.




En cierta ocasión, en un zoológico un hombre le pregunta a un guía de turistas:
Perdón joven, ¿Me podría decir dónde queda la jaula de los changos? Y el guía le contesta:
Sino se sabe regresar, ¿Para qué se sale?




Un hombre llega a una cafetería, se acerca a la barra y le pregunta al dependiente:
¿Tiene café frío?
El dependiente le responde:
¡No, no tenemos!
Bueno, deme uno caliente entonces.
Al siguiente día, el mismo hombre vuelve a la cafetería y pregunta: ¿Tiene café frío?
Recibió la misma respuesta negativa.
Así estuvo haciendo la misma pregunta y siempre la respuesta era la misma. Cierto día, el dependiente de la cafetería recordó a su ingenioso cliente y se dijo: No tarda en llegar aquel hombre pidiendo café frío así que se lo voy a tener listo para cuando él llegue. Al rato, el cliente vuelve a entrar y como de costumbre le pregunta:
¿Tiene café frío?
El dependiente con cierta sonrisa de satisfacción le dice:
Sí tenemos.
El cliente responde:
¿Me lo puede calentar, por favor?











Manolo consiguió un pequeño trabajo en una obra de teatro en el que tenía que decir:
"Señor conde, eso fue el disparo de una pistola", durante tres meses estuvo practicando esa frase, ya tenía muy cansada a su familia. Cuando llegó el día de la obra, en el momento más esperado sonó un disparo, y Manolo dijo:
¡Qué carajo fue eso!




Refranes para la gente culta:
Expone con quien deambulas y tu idiosincrasia auguraré.
(Dime con quién andas y te diré, quién eres)
Espécimen avícola en cavidad metacarpia, supera a congéneres revoloteando en
centenar.
(Más vale un pájaro en la mano, que cien volando)
Ausencia de percepción ocular, insensibiliza al órgano cardial.
(Ojos que no ven, corazón que no siente)
Equino objeto de dádiva, no amerita auscultación odontóloga.
(A caballo regalado, no se le miran los dientes)
Quien a ubérrima flora leñosa se adosa, optima umbría le entolda. (El que a buen a árbol se arrima, buena sombra le cobija)
El globo ocular del prefecto, obeso a los bovinos torna.
(El ojo del amo, engorda el ganado)
A adversa perturbación meteorológica, extiende una faz jocunda.
(A mal tiempo, buena cara)
Infusión que no ingieras, permítele que por su cauce discurra.
(Agua que no has de beber, déjala correr)
Alberga aves paseriformes, y arriesga pérdida de los órganos oftálmicos. (Cría cuervos y te sacaran los ojos)
No existe infortunio que por sinecura no se transe.
(No hay mal que por bien no venga)







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