HUMOR

Otros...


Una criada dice a su patrona:
Señoooora, su bebé se hizo caquiiiita.
Cámbiela María.
No señora, se cayó del tercer piso.




¿Qué pasaría si el planeta tierra fuera un cubo?
Todos seríamos cubanos




Un panadero ambulante promocionaba su pan:
¡Caliente el rico pan! ¡Caliente el rico pan!
A ver, deme un pan, señor. Le dice un hombre al panadero.
El panadero le da un pan.
¿Cómo? ¡Pero si este pan está frío!
¡Claro! Responde el panadero. ¿No oye? ¡"Caliente" el rico pan!











Un granjero demandó a una empresa de buses por las lesiones que sufrió en un accidente. En el juicio, el abogado de la empresa le pregunta: ¿Acaso no le dijo usted 'estoy muy bien' al policía que lo auxilió? Déjeme explicarle lo que pasó, yo llevaba a mi yegua en el platón de la camioneta...
¡No le pedí detalles, limítese a responder la pregunta! ¿Le dijo usted, sí o no, que estaba muy bien al policía que le ayudó?
Como le venía diciendo, llevaba a mi yegua en el platón de la camioneta y de pronto apareció un bus de su empresa...
¡Señor juez, estoy tratando de demostrar que esta persona le dijo que estaba muy bien a un policía, inmediatamente después del accidente!, ahora después de varias semanas, él demanda a mi cliente y eso se llama fraude. ¡Por favor, dígale que responda la pregunta!
El juez le explica al abogado que está interesado en escuchar la historia del granjero y le pide a éste que continúe.
Pues yo llevaba a mi yegua en el platón de la camioneta y de pronto, en un cruce, me topé con un bus que se comió la señal de pare y me estrelló de lado. Yo quedé paralizado por el golpe y la impresión, pero escuchaba que mi yegua gemía como loca, presa del dolor. Unos minutos después, llegó la patrulla de policía y un agente se bajó alarmado por los gemidos de mi yegua. El policía la examinó y finalmente sacó su arma y le pegó un tiro en medio de los ojos. Luego, vino hasta mí y me dijo, "su yegua estaba muy mal y tuve que pegarle un tiro para que no sufriera", ¿Usted cómo se siente?




Estaba un japonés, un estadounidense y un mexicano en el edifico más grande del mundo.
El japonés le dice al resto:
Les propongo un reto, ustedes deberán ir a la sima de ese edificio y aventar su reloj desde el último piso, y venir corriendo abajo y agarrarlo con la mano.
Todos Aceptan. Primero va el japonés y lo avienta, baja corriendo, pero lo encuentra destruido.
Luego va el estadounidense lo avienta, baja corriendo pero, lo encuentra igual que el japonés.
Y el último va el mexicano lo avienta, baja caminando, cuando llega abajo no lo ve mira para arriba y se va a tomar una malteada, se va con sus amigos y se duerme; después de un rato vuelve y lo acacha con la mano. ¡Increíble!, dicen el japonés y el otro, y le preguntan:
¿Cómo le hiciste?
Y responde el mexicano:
Es que lo atrasé una hora.







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