HUMOR

Pepito


Estaba un día Pepito y se le aparece una figura familiar en las puertas de su casa que le dice:
¡Soy la muerte y mañana a la medianoche vendré por ti!
Pepito ni se espanta ni se acongoja, continúa con su vida normal, sin embargo, al otro día como a las 10 de la mañana comienza a preocuparse, hoy la muerte viene por mi. Tratando de calmarse y pensando que todo fue un mal sueño, prosigue con sus actividades cotidianas, pero pronto lo asalta nuevamente aquella visita y alrededor de las ocho de la noche se vuelve a angustiar y después de pensarlo decide:
¡Me disfrazaré y me iré muy lejos para que la muerte no me reconozca! Se corta el pelo a rapa, se pone 10 aretes en cada oreja, cuatro en la nariz, se cambia el traje y se pone un pantalón de mezclilla y una chaqueta de piel, y una vez transformado se mete al peor tugurio de la ciudad donde decide pasar la noche.
En punto de las 12 para su sorpresa, la muerte entra en el lugar, pasa al lado de Pepito pero no lo reconoce, este muy contento piensa para si lo logré, lo logré.
La muerte se la pasa dando vueltas por todos lados impaciente en busca de Pepito quien en silencio se burlaba de ella, cansada la muerte le pide al cantinero:
¡Un tequila doble! Anoche Pepito no se cómo le hizo pero se me escapó. Más esta noche no va a ser en valde, si dentro de 3 minutos no encuentro a Pepito me llevo a este maldito pelón.




Este era Pepito en la escuela, era día cuando la maestra pregunta a los estudiantes si estudiaron para el examen. La maestra le pregunta a Pepito: ¿Pepito estudiaste?
Pepito sin saber qué contestar mueve la cabeza diciendo que sí y que no, que sí y que no, la maestra enojada le pregunta:
¿Sí o no?
Pepito de nuevo le contesta con movimiento de la cabeza:
Sí y no, sí y no.
La maestra cansada le hace la pregunta del examen de matemáticas: A ver Pepito, ¿Cuánto es dos por dos?
Pepito contesta:
¡Empate!
La maestra dice:
¿Cómo que empate?
A ver, ¿Cuánto es dos por uno?
Pepito le contesta:
¡Oferta!




Llega Pepito a casa, y el papá le dice:
Pero, mira como traes ese ojo, otra vez peleando con tus amigos.
Y Pepito le responde:
No papá, esta vez fue un intercambio de palabras.
¿De palabras dices?
Sí, nos hemos tirado el diccionario por la cabeza.











El papá de Pepito decide irse a vivir a los Estados Unidos con toda la familia y Pepito ingresa a una escuela.
La maestra pregunta a Pedrito:
- A ver Pedrito, deme un ejemplo de la palabra "evidentemente".
- Bueno maestra, mi papá, mi mamá, mis hermanos, y yo, fuimos a comer a un restaurant, evidentemente que mi mamá no cocinó ese día.
- Muy bien Pedrito, a ver Juanito deme un ejemplo de la palabra
"evidentemente".
- Mi papá, mi mamá, mis hermanos, y yo, nos fuimos a la playa,
evidentemente que la casa quedó sola.
- Muy bien Juanito.
- A ver Pepito, deme un ejemplo de la palabra "evidentemente".
- Bueno maestra, yo estaba sentado en el corredor de mi casa, y vi pasar a mi abuelita con el diario New York Times Paper, y dije: Evidentemente va a cagar, porque no sabe leer inglés.




En cierta ocasión en la escuela de Pepito se esta acercando el día de las madres y su maestra le dice a todos:
Mañana es el día de las madres, los que tengan su madre viva por favor vengan con una rosa roja en el bolsillo, y los que tengan a su madre muerta vengan con una rosa blanca.
Pues bien, Pepito se apareció con una rosa roja en el bolsillo de la camisa, y con una rosa blanca en un pié.
Su maestra intrigada le dice:
Pepito, ¿Qué te pasa que tienes una rosa roja y una rosa blanca?
Pepito cojeando le dice:
Maestra, yo tengo mi madre viva, pero tengo un callo en este pié que no tiene madre.







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