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Policías


Un hombre va por la carretera conduciendo y de repente lo detiene la policía:
Buenos días Señor, lo hemos estado vigilando desde que pasó el último pueblo, y hemos observado que respeta todas las normas, se detiene en todos los semáforos, y conduce correctamente. Tráfico ha puesto un premio al mejor conductor y se lo vamos a dar a usted.
No, pero si yo no tengo licencia de conducir, dice el conductor.
A lo que responde su mujer:
No le haga caso, que está bebido.
Y la suegra comenta:
No, si ya sabía yo que con un coche robado, no íbamos a llegar muy lejos.



Un conductor borracho es parado por la policía.
¡A ver! ¿Dónde está su licencia de conducir?
¡Pero no me digan que me lo han perdido! ¡Si me lo quitaron la semana pasada!




Un señor se pasa un semáforo en rojo y lo para un policía para ponerle una multa, pero el señor le dice:
Pero vea, es que yo soy daltónico.
Y el policía le dice:
¡No me venga a decir que en Daltonia no hay semáforos!











En cierta ocasión estaba un policía en su motocicleta, listo para corretear a cualquiera que quisiera violar los límites de velocidad. En ese instante pasa una mancha roja a toda velocidad, el agente de seguridad se prepara para ejecutar la persecución, acelera la motocicleta y está por alcanzar el vehículo, cuando éste entra a un callejón sin salida, y se estrella con una pared.
El policía se baja de su moto y se dispone a hacer la inspección. A ver, no tiene placas de identificación, ni siquiera parabrisas, ni vidrios, no tiene bolsas de aire, y no logro ubicar el volante de dirección, bueno muchacho y tú, ¿De dónde sacaste este vehículo?
El muchacho adolorido le responde:
¡De, de, de la montaña rusa!




En una ciudad pequeña, un agente de tráfico detuvo a un joven conductor que iba a gran velocidad por la calle principal. El joven empezó a protestar:
Señor agente, déjeme que le explique.
¡Silencio! Lo retendré hasta que regrese mi jefe.
El muchacho insistía:
Pero señor oficial, escúcheme, tengo prisa.
El agente replicó:
¡Cállese! ¡Ahora mismo, a la cárcel!
varias horas después, el guardia fue a ver al detenido y le dijo: Ha tenido usted suerte, el jefe asiste a la boda de su hija, cuando regrese estará de buen humor y seguro que le perdona.
No esté tan seguro, replicó el joven, ¡Yo soy el novio!







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