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Profesiones


Como el juez prometió ser tolerante esta navidad le pregunta a un acusado: Hombre, ¿De qué se le acusa?
De haber hecho mis compras navideñas con anticipación.
Hombre, pero eso no es un delito, ¿Con cuánta anticipación las compró usted?
Antes que abrieran la tienda.




Un hombre se encuentra en la más absoluta miseria. Cuando en plena selva amazónica ve un cartel que dice: "Necesitamos empleado para la tala de árboles".
Si bien el tipo no tenía ni la más remota idea de cómo hacer ese trabajo, pidió hablar con el jefe de personal. El jefe de personal le preguntó: ¿Tiene usted experiencia en este tipo de trabajo?
Por supuesto señor, toda mi vida he talado árboles.
Bien, dígame, ¿Dónde ha trabajado?
Pues, en el Sahara.
¿En el Sahara? ¡Pero si eso es un desierto!
Si, ahora sí, ¡No sabe lo que nos costó talarlo!




En una casa de ricos, llama la señora a la criada y le dice:
- Matilda, llevas ya 25 años a nuestro servicio, y ha llegado la hora de considerarte como de la familia.
La criada muy contenta le dice:
- Gracias Señora, es usted muy buena.
Responden la señora.
- Así que Matilda, a partir del mes que viene ya no te daremos sueldo.










Un tipo volaba en globo, de pronto se percató que estaba perdido, maniobró y descendió un poco. Divisó a un hombre abajo en la calle, bajó más y le grito:
¡Disculpe! ¿Podría usted ayudarme? Prometí a un amigo que me encontraría con él a las 2:00, tengo media hora de atraso y no sé dónde estoy. Claro que puedo ayudarle, usted se encuentra en un globo de aire caliente, flotando a unos 30 metros encima de esta calle; está entre los 40 y los 42 grados de latitud norte y entre los 58 y los 60 grados de longitud oeste. ¿Es usted ingeniero?
Sí señor, lo soy, ¿Cómo lo supo?
Porque todo lo que usted me ha dicho es técnicamente correcto, pero aún no sé qué hacer con la información que dio, y el hecho es que continúo perdido.
¡Ah! ¿Y usted debe ser un gerente?
En efecto, lo soy, pero, ¿Cómo lo averiguo?
¡Muy fácil! No sabe ni dónde está, ni para dónde va, hizo una promesa que no tiene idea como cumplir y espera que ahora otro le resuelva el problema, de hecho, está exactamente en la misma situación en que se hallaba antes de encontrarnos.
Pero ahora, por algún motivo, resulta que eso es, ¡Culpa mía!




Un hacendado se va por negocios a la ciudad por dos semanas, y deja todo al cuidado de su capataz.
Ya sabes, cuida bien todo, no vaya a pasar algo.
No se preocupe patrón, que nada va a suceder.
No sé, es que tú eres bien bruto.
Dos semanas después vuelve el hacendado.
Y, Cholo, ¿Alguna novedad?
No patroncito, nada ha pasado.
¿Estás seguro? Que tú eres medio bruto.
Bueno, ahora que lo dice, sí pasó algo, se murió su gato.
¡Mi gato de angora! ¿Cómo que se murió mi gato?
Se murió de indigestión.
¿Cómo que de indigestión? Si sólo comía atún y caviar.
Es que comió carne de caballo.
¿Qué caballo?
Su caballo pues patrón, es que se murió y había que aprovechar la carne. ¡Bruto! ¿Qué pasó con mi caballo de paseo?
Se murió del esfuerzo.
¿Qué esfuerzo?
Pues de cargar agua.
¡Agua! ¿Para qué?
Para apagar el incendio.
¿Qué incendio?
El de su casa, pues.
¿Mi casa de campo? ¡Qué le hiciste a mi casa!
Nada, se quemó por la vela.
¿Qué vela?
La del velorio de su esposa.
¡Mi esposa infeliz! ¿Qué le pasó?
Se murió de la impresión.
¿Qué impresión?
¡Sí! De la impresión de ver a sus hijos ahogarse.
Y el hacendado le empieza a retar al capataz cuando éste suplicando dice: ¡Ya no más! ¡Ya no más patroncito! De haber sabido que se iba a poner así, no le contaba lo del gato.







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