HUMOR

Profesiones


Llovía torrencialmente y hacía un frío del carajo. A las dos de la mañana suena el teléfono en casa del médico.
Dígame, pregunta el doctor.
Doctor, dijo la voz del paciente, ¡Venga enseguida! ¡Creo que voy a morir! El médico se vistió apresuradamente, salió a la calle y caminó 5 Km hasta la casa del paciente. Llegó, lo examinó con detenimiento y le preguntó seguidamente:
¿Ha hecho ya testamento?
No doctor, respondió pálido el paciente.
¡Hágalo enseguida! ¡Llame inmediatamente al notario! ¿Tiene parientes? Sí. doctor.
¡Llámelos inmediatamente! Usted cree en Dios, ¿verdad?
Sí, doctor.
Haga venir inmediatamente a un sacerdote.
Pero doctor, ¿quiere decir entonces que estoy a punto de morir, que estoy muy grave?
Claro que no, estalló el médico, ¡Usted está perfectamente bien y tiene vida para largo! Lo único que me molesta es ser el único imbécil que tiene que dejar la cama a las dos de la mañana, en una noche como esta, para venir hasta su casa.




Una vez llega un señor a pedir trabajo a un lugar muy serio, y el gerente le pide que pase para la entrevista. El gerente le pregunta al señor: ¿Qué sabe hacer usted?
Nada, contesta el señor.
¿Para qué es bueno?
Para nada.
¿Sabe siquiera barrer?
No, no sé hacer nada.
¿Sabe barrer?
No sé hacer nada.
¿Es bueno para algo?
No, para nada.
¿Hay algo en lo que sea útil a la sociedad?
No señor, no sé hacer nada.
Hasta que el gerente se enoja y le pregunta:
Bueno entonces, ¿Por qué vino?
Y el señor le responde:
Vine por el anuncio.
Y el gerente le dice finalmente:
¿Cuál anuncio?
El señor le responde:
El que dice: "Inútil presentarse sin solicitud".




Como escoger empleados
Ponga unos cien ladrillos sin ningún orden particular en un cuarto que además de la puerta sólo tenga una ventana.
Luego meta 2 ó 3 candidatos en el cuarto y cierre la puerta.
Déjelos solos y regrese 6 horas después y proceda a analizar la situación. - Si están contando los ladrillos, póngalos en el departamento de contabilidad.
- Si los están recontando, póngalos en auditoria.
- Si han vuelto un lío el lugar con los ladrillos, póngalos en ingeniería. - Si están acomodando los ladrillos de un modo raro, póngalos en soporte. - Si se están tirando los ladrillos, póngalos en operaciones.
- Si están durmiendo, póngalos en seguridad.
- Si rompieron los ladrillos en pedacitos, póngalos en sistemas.
- Si están sentados sin hacer nada, póngalos en recursos humanos. - Si dicen que han probado varias combinaciones, aunque no han movido un solo ladrillo, póngalos en Marketing o ventas.
- Si están mirando por la ventana, póngalos en planificación estratégica. - Si están conversando y no han movido un solo ladrillo
¡¡¡felicítelos y póngalos en la gerencia











En una casa de ricos, llama la señora a la criada y le dice:
- Matilda, llevas ya 25 años a nuestro servicio, y ha llegado la hora de considerarte como de la familia.
La criada muy contenta le dice:
- Gracias Señora, es usted muy buena.
Responden la señora.
- Así que Matilda, a partir del mes que viene ya no te daremos sueldo.



Un hacendado se va por negocios a la ciudad por dos semanas, y deja todo al cuidado de su capataz.
Ya sabes, cuida bien todo, no vaya a pasar algo.
No se preocupe patrón, que nada va a suceder.
No sé, es que tú eres bien bruto.
Dos semanas después vuelve el hacendado.
Y, Cholo, ¿Alguna novedad?
No patroncito, nada ha pasado.
¿Estás seguro? Que tú eres medio bruto.
Bueno, ahora que lo dice, sí pasó algo, se murió su gato.
¡Mi gato de angora! ¿Cómo que se murió mi gato?
Se murió de indigestión.
¿Cómo que de indigestión? Si sólo comía atún y caviar.
Es que comió carne de caballo.
¿Qué caballo?
Su caballo pues patrón, es que se murió y había que aprovechar la carne. ¡Bruto! ¿Qué pasó con mi caballo de paseo?
Se murió del esfuerzo.
¿Qué esfuerzo?
Pues de cargar agua.
¡Agua! ¿Para qué?
Para apagar el incendio.
¿Qué incendio?
El de su casa, pues.
¿Mi casa de campo? ¡Qué le hiciste a mi casa!
Nada, se quemó por la vela.
¿Qué vela?
La del velorio de su esposa.
¡Mi esposa infeliz! ¿Qué le pasó?
Se murió de la impresión.
¿Qué impresión?
¡Sí! De la impresión de ver a sus hijos ahogarse.
Y el hacendado le empieza a retar al capataz cuando éste suplicando dice: ¡Ya no más! ¡Ya no más patroncito! De haber sabido que se iba a poner así, no le contaba lo del gato.







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