HUMOR

Religiosos





Había una vez un hombre tan bueno y millonario que le regalaba dinero a los pobres. El hombre teniendo dinero no se arreglaba bien. Un día el hombre dijo:
Caramba yo siendo millonario no me visto bien, de ahora en adelante tendré un nuevo look. El hombre se cortó el cabello, se afeitó y compró ropa nueva. Un día caminando bajo la lluvia le cae un rayo y se muere. Cuando llega al cielo se encuentra a Dios y le dice:
¿Dios, por qué yo siendo tan bueno me tuve que morir?
A lo que le contesta Dios:
Perdóname hijo, pero como te cortaste el cabello y te afeitaste no te reconocí.




Iban unas monjitas de casa en casa, y en eso llegan a la casa de un ateo y le dicen:
¡Somos las hermanas de Cristo!
A lo que el hombre responde:
¡Que conservadas están ustedes!




Un hombre muy devoto de los santos estaba en su piso que desgraciadamente estaba en llamas, a esto llegó la policía, los bomberos y las ambulancias. Todos intentaron convencerle para que bajara pero él no estaba dispuesto. San Pedro y los ángeles me ayudarán.
Al final el hombre muere y sube al cielo donde San Pedro lo recibe en la puerta:
San Pedro le da la bienvenida pero él está disgustado.
¿Por qué no me mandaste a nadie para que me salvará?
A esto San Pedro le contesta:
¿Que no te envié a nadie? Envié a los policías, los bomberos y las ambulancias, ¡estos mortales...!











Un día en un pueblo apareció muerto un burro frente a la iglesia, y pasaban los días y nadie lo recogía, y el cura muy molesto llama al alcalde y le dice:
Señor alcalde, usted como alcalde por qué no manda que recojan ese burro. El alcalde que no estaba ese día de muy buen humor le responde:
Y usted como buen cristiano dele una cristiana sepultura.
Y el cura responde:
Sí, pero como buen cristiano es también mi deber avisar a sus familiares.



Un hombre va al cielo y le preguntan:
¿Nombre y apellidos?
Manolo Gutiérrez.
Vaya por Dios, no me aparece en pantalla.
Pero, ¿Y eso?, si yo he sido muy bueno, muy bueno.
Pues no sé, va a tener usted que pasar por el infierno.
Pero, joder, si yo...
Nada, nada, ya le digo que su nombre no aparece en la pantalla, y por favor no nos interrumpa que tenemos mucho lío.
Llega al infierno:
¿Nombre y apellidos?
Manolo Gutiérrez.
Uhm, no aparece en pantalla, va tener usted que pasar por el purgatorio. Pero oiga, ¿Qué dice?
Sí, sí y además no me entretenga, ¿No ve que estoy ocupado?
Llega al purgatorio.
¿Nombre y apellidos?
Manolo Gutiérrez.
No, no parece en pantalla, tiene usted que reencarnarse. Puede elegir entre un rinoceronte del Congo o una gallina andaluza.
Pero...
Ni pero ni leches, a reencarnarse ya mismo.
De repente Manolo que aparece en una granja (convertido en gallina) entre otras dos gallinas.
Esto, ¿También reencarnación?
Sí, ¿Y aquí, qué hay que hacer?
Pues poner huevos.
¿Y eso?
Sino te pasan a la sala de despiece.
¿Y cómo ponen huevos?, yo no he puesto huevos en mi vida.
Apretando.
¿Apretando?
Sí, sí, sí, aprieta.
Gghrmhnrrrmeegrnmnmgreggmmh...
¡Manolo! ¡Manolo! ¡Despierta que te estas cagando!







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