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Religiosos





Venía un sacerdote lleno de arroz hasta en los anteojos.
¿Dónde fue la boda, padre?
Que boda ni que demonio, me vomitó un chino.




Un domingo estaba el padre de la parroquia regañando a los feligreses ya que daban muy pocas ofrendas y les dice:
Hermanos, hoy vamos a recoger las ofrendas de una manera diferente, quiero que sin ver sus bolsillos metan la mano dentro y echen a la bandeja el billete que agarren, sin mirar que cantidad es. Y para que vieran los fieles como era, metió la mano en su bolsillo y cuando la sacó, era un billete de 100 dólares y exclama:
¡Te reprendo Satanás!




Un tipo llega a las puertas del cielo, donde lo recibe San Pedro quien, tras consultar un registro que tiene delante, le dice: Veamos, no has hecho nada especialmente malo en la vida, pero la verdad es que tampoco has hecho nada especialmente bueno. Me temo que una cosa viene a compensar la otra. No se puede decir que hayas hecho nada extraordinario, o sea que no te puedo dejar pasar.
Pero, ¿Y lo de los pandilleros?
Explícate.
Iba conduciendo por una carretera, de noche, cuando vi a un grupo de pandilleros dando una paliza a un pobre tipo. Salí del coche, me acerqué al jefe del grupo y lo golpeé en toda la cara.
¡Caramba!
Y entonces les dije a todos que soltaran al tipo o se las iban a tener que ver conmigo, así que lo soltaron.
Vaya, es estupendo, ¿Y cuando ocurrió eso?
¡Pues, hace un par de minutos!











Velorio
El viejo acaba de morir.
El cura en la ceremonia se manda con los elogios:
- El finado era un buen marido, excelente cristiano, un padre
ejemplar!!...
La viuda voltea hacia uno de sus hijos y le dice al oído:
- Anda al cajón y mira si es tu papá el que está adentro.




Un tipo llega a las puertas del cielo, donde lo recibe San Pedro quien, tras consultar un registro que tiene delante, le dice:
Veamos, no has hecho nada especialmente malo en la vida, pero la verdad es que tampoco has hecho nada especialmente bueno. Me temo que una cosa viene a compensar la otra. No se puede decir que hayas hecho nada
extraordinario, o sea que no te puedo dejar pasar.
Pero, ¿Y lo de los motoristas?
Explícate.
Iba conduciendo por una carretera, de noche, cuando vi a un grupo de motoristas dando una paliza a un pobre tipo junto a la carretera. Salí del coche, me acerqué al jefe del grupo y le di en toda la cara.
¡Caramba!
Y entonces les dije a todos que soltaran al tipo o se las iban a tener que ver conmigo, así que lo soltaron.
Vaya, es estupendo, ¿Y cuándo ocurrió eso?
¡Pues, hace un par de minutos!







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