HUMOR

Religiosos


Un cura estaba limpiando el altar en su iglesia cuando entra un hombre con cara de asombro y se queda plantado delante de la estatua del Santo Padre con la mano extendida. El cura, entre preocupado e indignado, sigue con sus quehaceres sin quitar el ojo al molesto personaje, y así pasa el tiempo. Al cabo de una hora el hombre con gesto de enfado susurra a la estatua:
Por favor, date prisa que llego tarde.
El cura no puede más y totalmente enfadado increpa al hombre:
Pero desdichado, ¿Qué estás haciendo?
A lo que el hombre responde:
Mire, a mí déjeme en paz, yo lo único que hice fue dar una lismona al pobre de la entrada y él me respondió Dios se lo pagará, y a eso vengo.




Un hombre muy devoto de los santos estaba en su piso que desgraciadamente estaba en llamas, a esto llegó la policía, los bomberos y las ambulancias. Todos intentaron convencerle para que bajara pero él no estaba dispuesto. San Pedro y los ángeles me ayudarán.
Al final el hombre muere y sube al cielo donde San Pedro lo recibe en la puerta:
San Pedro le da la bienvenida pero él está disgustado.
¿Por qué no me mandaste a nadie para que me salvará?
A esto San Pedro le contesta:
¿Que no te envié a nadie? Envié a los policías, los bomberos y las ambulancias, ¡estos mortales...!




¿Por qué se ríen los angelitos?
Por la gracia del Señor.











Una señora va a la iglesia a confesarse y aprovecha de hablar con el cura y le dice:
Padre tengo dos loritas que lo único que dicen es:
¡Somos prostitutas y queremos gozar! Me da una vergüenza cuando van visitas a mi casa y las loras lo único que dicen son esas palabrotas. El padre le dice:
No se preocupe, tráigame a las dos loras que yo tengo dos loritos los cuales están muy bien educados, rezan y leen la Biblia, lo más probable es que los loros les enseñen cosas buenas.
La señora le dice:
Muy buena idea.
Al otro día llega la señora con las loritas y el cura le dice:
Démelas.
Las metió en la jaula con los loros que estaban rezando y las loras diciendo, somos prostitutas y queremos gozar, en eso se levanta uno de los loros y le dice al hermano:
¡Deja esa Biblia y el rosario que nuestros rezos dieron resultados!



Un domingo estaba el padre de la parroquia regañando a los feligreses ya que daban muy pocas ofrendas y les dice:
Hermanos, hoy vamos a recoger las ofrendas de una manera diferente, quiero que sin ver sus bolsillos metan la mano dentro y echen a la bandeja el billete que agarren, sin mirar que cantidad es. Y para que vieran los fieles como era, metió la mano en su bolsillo y cuando la sacó, era un billete de 100 dólares y exclama:
¡Te reprendo Satanás!







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