HUMOR

Religiosos


Un tipo llega a las puertas del cielo, donde lo recibe San Pedro quien, tras consultar un registro que tiene delante, le dice:
Veamos, no has hecho nada especialmente malo en la vida, pero la verdad es que tampoco has hecho nada especialmente bueno. Me temo que una cosa viene a compensar la otra. No se puede decir que hayas hecho nada
extraordinario, o sea que no te puedo dejar pasar.
Pero, ¿Y lo de los motoristas?
Explícate.
Iba conduciendo por una carretera, de noche, cuando vi a un grupo de motoristas dando una paliza a un pobre tipo junto a la carretera. Salí del coche, me acerqué al jefe del grupo y le di en toda la cara.
¡Caramba!
Y entonces les dije a todos que soltaran al tipo o se las iban a tener que ver conmigo, así que lo soltaron.
Vaya, es estupendo, ¿Y cuándo ocurrió eso?
¡Pues, hace un par de minutos!




Estaba un sacerdote celebrando una misa y dice:
¡Alabad, hermanos!
Y contesta una señora:
Y a planchad también que dejé mucha ropa.




Llega un plomero a un convento a realizar un trabajo de fontanería, se entera éste de que la madre superiora tiene un perico. El fontanero muy aficionado a los pericos le pregunta a la madre superiora que si el perico sabe pronunciar alguna frase.
Por supuesto que éste perico habla perfectamente, comenta la monja. Oiga, ¿Y qué es lo que dice?
Mire, todo depende de la pata que le levante al perico, inténtelo... El fontanero le levanta la patita izquierda y el perico inicia "El Padre Nuestro"
Sorprendido pregunta a la madre qué es lo que hace si se le levanta la pata derecha. La madre contesta que reza "El Ave María".
¡No puede ser! Exclama el fontanero.
Oiga, ¿Y si le levanta las dos?
A lo que el perico contesta:
¡Pues idiota, me caigo!











Había un grupo de cuarenta monjas que esperaban para confesarse. Pasa la monja número uno, y le dice al sacerdote:
Padre me he reído en misa.
La monja número dos dice lo mismo, y así sucesivamente hasta llegar a la monja número treinta y nuevamente confiesa lo mismo.
Al llegar a la última monja, el sacerdote le dice:
Ya sé hermana, se ha reído en misa.
Y ella le contesta:
¡No padre, yo fui la del pedito!




Un tipo llega a las puertas del cielo, donde lo recibe San Pedro quien, tras consultar un registro que tiene delante, le dice: Veamos, no has hecho nada especialmente malo en la vida, pero la verdad es que tampoco has hecho nada especialmente bueno. Me temo que una cosa viene a compensar la otra. No se puede decir que hayas hecho nada extraordinario, o sea que no te puedo dejar pasar.
Pero, ¿Y lo de los pandilleros?
Explícate.
Iba conduciendo por una carretera, de noche, cuando vi a un grupo de pandilleros dando una paliza a un pobre tipo. Salí del coche, me acerqué al jefe del grupo y lo golpeé en toda la cara.
¡Caramba!
Y entonces les dije a todos que soltaran al tipo o se las iban a tener que ver conmigo, así que lo soltaron.
Vaya, es estupendo, ¿Y cuando ocurrió eso?
¡Pues, hace un par de minutos!







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