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Restaurantes





Un señor, en un restaurante, llama al camarero:
Camarero, ¿El pescado viene solo?
No, se lo traigo yo.




En un restaurante, entra una dama y un caballero que tienen una cena muy romántica. La dama muy asombrada, le comenta:
Es la sexta vez que me besa la mano desde que nos hemos sentado a la mesa, ¡qué caballero es usted!
Le seré sincero, señorita. El camarero se ha olvidado de darme la servilleta.




Un tipo en un restaurante pregunta:
¿A quién se le perdió un rollito de 1.000 dólares amarrados con una liguita roja?
Y otro contesta:
¡A mí!
Mira, me encontré la liguita roja.











Un hombre entra a un bar y le dice el camarero:
¿Qué va a ser, señor?
Bueno, pues quiero ser arquitecto.
No hombre, ¿que, qué quiere?
Bueno, una esposa guapa, tener dos niños, una buena casa, y un coche. No me comprende, ¿que qué va a tomar?
Ah, perdona, ¿qué hay?
Nada, aquí limpiando el bar...




Estaba en un restaurante y mientras iba al baño, vi como otra persona tomaba el mismo camino que yo. Al entrar al baño, observé cómo ocupaba uno de los dos cubículos, que eran de esos que no llegan hasta el techo. Yo, lógicamente, entré en el otro. De repente, oigo que me dicen:
¡Hola!
Yo seguí callado, pero el tipo vuelve a decir:
¡Hola! ¿Me escuchas?
Yo, para no parecer mal educado, contesté:
¡Hola!
Y el tipo pregunta:
¿Cómo estás?
A lo que contesté:
Bien, gracias, un poco cansado.
Y el tipo dice:
¿Qué haces?
Yo ya estaba intrigado, pensé, siempre hay gente muy rara en este mundo, y contesté:
¿Y qué voy a estar haciendo? Lo mismo que tú, ¡Cagando!
De inmediatamente oigo:
¡Mi vida, te llamo después porque tengo a un imbécil al lado, que está contestando a todas mis preguntas!







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