HUMOR

Restaurantes





Estaba en un restaurante y mientras iba al baño, vi como otra persona tomaba el mismo camino que yo. Al entrar al baño, observé cómo ocupaba uno de los dos cubículos, que eran de esos que no llegan hasta el techo. Yo, lógicamente, entré en el otro. De repente, oigo que me dicen:
¡Hola!
Yo seguí callado, pero el tipo vuelve a decir:
¡Hola! ¿Me escuchas?
Yo, para no parecer mal educado, contesté:
¡Hola!
Y el tipo pregunta:
¿Cómo estás?
A lo que contesté:
Bien, gracias, un poco cansado.
Y el tipo dice:
¿Qué haces?
Yo ya estaba intrigado, pensé, siempre hay gente muy rara en este mundo, y contesté:
¿Y qué voy a estar haciendo? Lo mismo que tú, ¡Cagando!
De inmediatamente oigo:
¡Mi vida, te llamo después porque tengo a un imbécil al lado, que está contestando a todas mis preguntas!




En un restaurante el cliente le dice al mesero:
Mesero, ¡Hay una mosca en mi sopa!
El mesero le responde:
No se preocupe señor, la araña que está en su pan se ocupará de ella.




Un tipo en un restaurante pregunta:
¿A quién se le perdió un rollito de 1.000 dólares amarrados con una liguita roja?
Y otro contesta:
¡A mí!
Mira, me encontré la liguita roja.











En un restaurante, entra una dama y un caballero que tienen una cena muy romántica. La dama muy asombrada, le comenta:
Es la sexta vez que me besa la mano desde que nos hemos sentado a la mesa, ¡qué caballero es usted!
Le seré sincero, señorita. El camarero se ha olvidado de darme la servilleta.




Luego de comerse tres platos en un exquisito restaurante, el cliente llama al mozo:
Camarero, todavía me he quedado con hambre, ¿Qué me aconseja pedir? ¿Quiere un consejo sincero?
Pida la cuenta, ¡Y estoy seguro que se le pasará el apetito!







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