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Viejitos





Un viejito va al oculista, y le dan unos anteojos, y dice el viejito al oculista:
¿Está seguro que con estos anteojos voy a poder leer bien?
Y le dice el oculista:
¡Sí!
A lo que el viejito responde:
¡Que bueno, porque yo no sé leer!




Dos viejitas arrugaditas le preguntan a un borracho:
¿Dónde queda el Museo de las momias?
¡Caramba! ¡Si no saben regresar para que salen?




En un autobús repleto de viejecitos, en una gira especial a Lourdes para gente de tercera edad, una viejecita le toca el hombro al chofer y le brinda
un buen puñado de cacahuates (maní) sin cáscara.
El chofer sorprendido le da las gracias y se los come con agrado.
Cinco minutos después, la abuelita repite, el chofer vuelve a agradecerle el
gesto y se come los cacahuates.
Cinco minutos mas tarde, la anciana viene con otro puñado.
El chofer ya no puede comer más y le pregunta:
- Dígame abuelita, es muy gentil de su parte atiborrarme de cacahuates, pero
¿usted no cree que, a lo mejor, sus cuarenta amigos y amigas querrían también unos pocos?
- ¡ No se preocupe joven!, no tenemos dientes para masticarlos y sólo chupamos el chocolate que los recubre!











La abuela pregunta al nieto:
Niño, ¿cómo se llama tu amigo, el que siempre me esconde las cosas? Y el nieto le contesta:
Alzheimer, abuela, Alzheimer.
La abuela vuelve a preguntar:
¿Y ese otro que me pone tan nerviosa? ¿Cómo se llama?
El nieto le dice:
Parkinson, abuela.




Había una viejita en la calle que vendía panes a $5 pesos, y siempre llegaba un joven y dejaba $5 pesos, y se iba sin coger el pan, y así todos los días. Entonces, un día la viejita lo paró y el joven dijo:
Sí, ya sé que quiere saber por qué siempre le dejo la moneda y me voy. Y responde la viejita:
No es eso, sólo quería decirle que ya cuestan $10 pesos.







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