HUMOR

Viejitos


Un anciano de 90 años llega al médico para su chequeo de rutina. El doctor le pregunta:
¿Cómo se siente?
¡Nunca estuve mejor!, mi novia tiene 18 años, ahora está embarazada y vamos a tener un hijo.
El doctor piensa por un momento y dice:
Permítame contarle una historia:
Un cazador que nunca se perdía la temporada de caza, salió un día tan apurado de su hogar, que se confundió tomando el paraguas en vez del rifle. Cuando llegó al bosque, se le apareció un gran oso, el cazador levantó el paraguas, le apuntó al oso y disparó. ¿A que no sabe qué pasó? No sé, responde el anciano.
Pues el oso cayó muerto frente a él.
¡Imposible!, exclama el anciano, alguien más debe haber disparado. ¡Pues claro hombre, a ese punto quería llegar!




Va un anciano de 80 años al médico y le dice:
Doctor, la pierna izquierda me duele mucho.
A lo que el doctor le responde:
No se preocupe hombre, que eso es por la edad.
Y el anciano le contesta:
Sí, pero es que la otra tiene los mismos años y no me duele.




Un viejito va al oculista, y le dan unos anteojos, y dice el viejito al oculista:
¿Está seguro que con estos anteojos voy a poder leer bien?
Y le dice el oculista:
¡Sí!
A lo que el viejito responde:
¡Que bueno, porque yo no sé leer!











Estaba un viejito leyendo un libro de sexo, y en eso llega otro y le pregunta:
¿Qué estás leyendo?
A lo que le responde:
Estoy leyendo historia.
¿Pero si ese libro es de sexo?
Por eso, para mí el sexo es ya historia.




Un doctor que había estado viendo a una viejecita de 75 años durante muchos años, se retiró.
Cuando la viejita vuelve a su control mensual, el nuevo doctor le pidió que trajera una lista de todas las medicinas que le habían recetado anteriormente. Cuando el joven doctor revisaba la lista, sus ojos casi se desorbitaron cuando vio que le habían recetado píldoras anticonceptivas. - Doña Carlota, ¿usted sabe que estas son píldoras anticonceptivas? - Sí Doctor, me ayudan a dormir por la noche.
- Doña Carlota, le aseguro que no hay absolutamente nada en estas píldoras que le ayuden a dormir.
Entonces la viejita se acercó al joven doctor, le dio una palmadita en su brazo y le dijo:
- Sí, mi querido doctor, eso ya lo sé; pero todas las mañanas disuelvo una en el jugo de naranja de mi nieta de 17 años y ni se imagina lo bien que duermo todas las noches!!!







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