"; Los mejores chistes de Atlantes

HUMOR

Atlantes


Era una vez, que un atlante toma un taxi en la ciudad de México. Lo para, se sube y pide que lo lleve al aeropuerto. Entonces, el taxista le dice: Oiga, yo soy muy bueno para contar chistes, el mejor.
Luego dice el atlante:
¿Así?, pues entonces demuéstremelo, cuénteme un chiste, vale.
Entonces el taxista dice:
¿Quién es el hijo de mi padre que no es mi hermano?
Y el atlante pensaba:
¿Quién es el hijo de mi padre que no es mi hermano? mmm no, no sé. El taxista dice:
¡Pues yo!
Ah, es verdad dice el atlante.
Entonces en el aeropuerto, el atlante se encuentra con otro atlante y le dice:
Oye vale, yo soy muy bueno para eso de los chistes.
Y el otro dice:
Pero vale, demuéstramelo.
¿Quién es el hijo de mi padre que no es mi hermano?
Y el otro pensaba en silencio y al final dijo:
Me rindo, no sé.
Y le responde el atlante:
Pues, el taxista mexicano que me trajo hasta aquí.




Era un atlante que fue de visita a México y vio un edificio muy grande y se puso a contar los pisos que tenía, cuando dos mexicanos se le acercan y le preguntan:
Oiga señor, ¿qué hace?
Y le contesta:
Contando los pisos de este edificio.
Entonces los hombres le dicen:
Pues, ¿no conoce usted las leyes de México?
No, le contesta, ¿por qué?
Porque una ley dice que por cada piso que cuente, debe pagar un peso. ¿Sí? pregunta el atlante.
A ver, ¿cuántos contó?, le preguntan.
No, pues, 36 pisos contesta el atlante.
Entonces son 36 pesos.
Ya se los paga y se van cada quien por su lado, después el atlante piensa, los hice pendejos, ¡conté 38!




Iba caminando un atlante por el desierto y se encontró una lámpara mágica, la frotó y salió un genio, el cual le dijo:
Puedes pedir un deseo.
A lo que el atlante entusiasmado dijo:
Deseo un puente desde Europa hasta América.
A lo cual el genio le contestó:
No, eso es demasiado, pide otra cosa.
Bueno, dijo el atlante, entonces deseo que los atlantes seamos
inteligentes.
A lo que el genio contestó:
¿Hasta dónde era el puente?










Un atlante le dice a otro:
Manolo, están golpeando la puerta.
Déjala que se defienda sola.




Este era un alemán que nunca en su vida había pedido prestado dinero, y un francés que nunca en su vida había prestado dinero.
Un día estos 2 se encuentran en una tienda, se hacen amigos y el alemán le pide prestado dinero al francés, este aceptó, y decidieron que el alemán se lo abonara a una cuenta de banco.
Pasaron muchos años, y el alemán no le pagaba al francés, pero un día, se encontraron en la calle.
El francés, con una pistola, empezó a gritar:
¡Si no me pagas te mato!
Y el alemán corrió para esconderse y llegó a una cantina atendida por un atlante.
El francés lo encontró, pero como el alemán no tenía dinero dijo: ¡Ni muerto te pago!, y se disparó
A lo que el francés contestó:
¡Aunque sea, pero en el infierno me pagas!, y también se disparó. Anonadado el atlante dice:
¡Hombre! ¡Yo por nada del mundo me pierdo esta pelea!, y se dispara.



Más chistes de Atlantes Página principal
© Copyright 2000/2019 Roberto Pascobepop.com.ar
Diseño basado en TEMPLATED