"; Los mejores chistes de Otros...

HUMOR

Otros...


Oye Manolo, se ha cortado la luz.
Pues, ponle una curita.




Un hombre toma un taxi y le dice al taxista:
Calle Castalla número 5, por favor.
El hombre durante el trayecto iba muy atareado consultando una guía turística y para hacerle una pregunta al taxista llama su atención con una palmada en el hombro:
Por favor...
El taxista sobresaltado empieza a dar volantazos para uno y otro lado de la calzada, está a punto de colisionar con un coche que venía en sentido contrario, del volantazo casi embiste a un camión por detrás, se sube a la acera y casi atropella a una mamá que iba con su niño en un carrito, y finalmente se queda empotrado contra el escaparate de un supermercado. Pasado un rato, los dos se reponen del accidente y le dice el taxista al cliente:
No me dé estos sustos, por favor, que casi se me para el corazón. El cliente le contesta:
Perdone, si llego a saber que se iba a asustar tanto no le hubiera tocado el hombro
Y responde el taxista:
Es que es mi primer día, ¿sabe?, y no estoy acostumbrado.
El cliente para quitarle hierro al asunto le pregunta:
¿A qué se dedicaba antes?
Y le contesta el taxista:
Era chofer de una funeraria.




Estaba un japonés, un estadounidense y un mexicano en el edifico más grande del mundo.
El japonés le dice al resto:
Les propongo un reto, ustedes deberán ir a la sima de ese edificio y aventar su reloj desde el último piso, y venir corriendo abajo y agarrarlo con la mano.
Todos Aceptan. Primero va el japonés y lo avienta, baja corriendo, pero lo encuentra destruido.
Luego va el estadounidense lo avienta, baja corriendo pero, lo encuentra igual que el japonés.
Y el último va el mexicano lo avienta, baja caminando, cuando llega abajo no lo ve mira para arriba y se va a tomar una malteada, se va con sus amigos y se duerme; después de un rato vuelve y lo acacha con la mano. ¡Increíble!, dicen el japonés y el otro, y le preguntan:
¿Cómo le hiciste?
Y responde el mexicano:
Es que lo atrasé una hora.










En la oscuridad de la noche se oyen dos zumbidos y uno de ellos dice: ¿Cómo te llamas?
El otro dice:
Mosquito y tú.
Oto.
¿Oto que?
Oto mosquito.




Una monja que sube a un taxi y le dice:
Lléveme al monasterio.
El taxista la lleva y cuando están en el monasterio le dice:
Son 50 euros.
Y le dice la monja:
Gracias, que Dios se lo pague.






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