HUMOR

Profesiones


Una vez llega un señor a pedir trabajo a un lugar muy serio, y el gerente le pide que pase para la entrevista. El gerente le pregunta al señor: ¿Qué sabe hacer usted?
Nada, contesta el señor.
¿Para qué es bueno?
Para nada.
¿Sabe siquiera barrer?
No, no sé hacer nada.
¿Sabe barrer?
No sé hacer nada.
¿Es bueno para algo?
No, para nada.
¿Hay algo en lo que sea útil a la sociedad?
No señor, no sé hacer nada.
Hasta que el gerente se enoja y le pregunta:
Bueno entonces, ¿Por qué vino?
Y el señor le responde:
Vine por el anuncio.
Y el gerente le dice finalmente:
¿Cuál anuncio?
El señor le responde:
El que dice: "Inútil presentarse sin solicitud".




Un tipo volaba en globo, de pronto se percató que estaba perdido, maniobró y descendió un poco. Divisó a un hombre abajo en la calle, bajó más y le grito:
¡Disculpe! ¿Podría usted ayudarme? Prometí a un amigo que me encontraría con él a las 2:00, tengo media hora de atraso y no sé dónde estoy. Claro que puedo ayudarle, usted se encuentra en un globo de aire caliente, flotando a unos 30 metros encima de esta calle; está entre los 40 y los 42 grados de latitud norte y entre los 58 y los 60 grados de longitud oeste. ¿Es usted ingeniero?
Sí señor, lo soy, ¿Cómo lo supo?
Porque todo lo que usted me ha dicho es técnicamente correcto, pero aún no sé qué hacer con la información que dio, y el hecho es que continúo perdido.
¡Ah! ¿Y usted debe ser un gerente?
En efecto, lo soy, pero, ¿Cómo lo averiguo?
¡Muy fácil! No sabe ni dónde está, ni para dónde va, hizo una promesa que no tiene idea como cumplir y espera que ahora otro le resuelva el problema, de hecho, está exactamente en la misma situación en que se hallaba antes de encontrarnos.
Pero ahora, por algún motivo, resulta que eso es, ¡Culpa mía!




Dos ingenieros iban en un vuelo a Seattle. Uno de ellos se sentó junto a la ventana y el otro en el asiento del medio. Al momento de despegar, un abogado se sentó en el asiento del pasillo, junto a los dos ingenieros. El abogado se quitó los zapatos y se disponía a dormir cuando el ingeniero de la ventana dijo:
Creo que voy a levantarme por una Coca.
No hay problema, yo se la traigo, dijo el abogado.
En cuanto fue por el refresco, uno de los ingenieros tomó uno de los zapatos del abogado y escupió dentro. Cuando volvió con la gaseosa, el otro ingeniero dijo:
Ya se me antojó. Yo también voy a ir por una.
Nuevamente el abogado se levantó gentilmente por otra Coca; en cuanto se fue el otro ingeniero tomó el segundo zapato del abogado y escupió dentro de él. El abogado regresó y todos se sentaron por un buen rato sin hablar en tanto los ingenieros bebían con gusto sus cocas.
Cuando el avión estaba aterrizando, el abogado se puso los zapatos y descubrió lo que había pasado. Entonces se puso muy serio y dijo: ¿Hasta cuando va a seguir esto? ¿Este celo entre nuestras profesiones? ¿Este odio? ¿Esta animosidad? ¿Este escupir en los zapatos y orinar dentro de las Coca-Colas?











El que es capaz de sonreír cuando todo le está saliendo mal, es porque ya tiene pensado a quien echarle la culpa.




Un maestro de arte visita la exposición de un joven pintor:
¿Así que usted pintó estos cuadros?
Sí, maestro, así es.
Joven, su obra me recuerda a Beethoven.
¿Beethoven?, ¡Pero si Beethoven no era pintor!
¡Ni usted tampoco!







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