HUMOR

Animales


Iban dos hormiguitas en el desierto y una le dice a la otra:
Se suda.
Y la otra le contesta ofendida:
Cabezona.




Un ciego está sentado en un banco tomando el sol. De repente se le acerca un perro y se le mea encima. Entonces el ciego empieza a acariciarle el lomo, y un hombre que pasa por allí le dice:
- Pero oiga ¿cómo le hace mimos a ese perro? ¿Usted se ha dado cuenta de lo que le ha hecho?
- Sí, pero es que para darle la patada primero le tengo que encontrar la cola




Un día, un león va rugiendo y agarra a un mono por el cuello y le dice: ¿Quién es el rey de la selva?
Y el mono le dice:
¡Tú señor león, tú!
Y el león siguió su camino. Luego el león se encuentra con una jirafa y la muerde en el cuello y le grita:
¿Quién es el rey de la selva?
Y la jirafa le dice:
¡Tú señor león, tú!
Luego el león sigue su camino. Después se encuentra con un elefante y el león ruge, al momento en que el león ruge el elefante lo agarra con la trompa y lo tira al suelo, lo pisa, lo vuelve a tirar, y lo pisa
nuevamente y despues lo suelta, en eso el león se para y mira al elefante mientras se sacude y le dice:
¡Si no te sabes la respuesta, no te tienes que poner así!











En cierta ocasión, la oficina de emergencias, recibe una llamada de una persona histérica.
¡911! ¡911! ¡Rápido por favor, mándeme una ambulancia, la policía, a los soldados, es más, hasta los de emigración, pero de una vez!
Atónita, la operadora responde:
Señor, espere, cálmese, ¿cuál es su emergencia?
¡Hay un gato en la ventana! Grita la voz.
Ay señor, dice más aliviada la operadora, ¿todo este escándalo por un gato?
Sí, pero apúrese, ¡Está usted hablando con el perico!




Era una vez un señor llamado Pedro que quería una mascota, así que decidió ir a la tienda de mascotas que quedaba a dos cuadras, llegó y le pidió al vendedor una mascota extraña y este le entregó una caja muy grande, y Pedro le pregunta:
¿Qué es eso?
Y el vendedor le dice:
Un ciempiés.
Y Pedro sorprendido le dice:
¿Qué tanto sabe hacer?
Y el vendedor le explica que sabe barrer e ir a la tienda en pocos minutos. El vendedor lo convenció y se lo compró.
Pedro llegó a su casa y abrió la caja y le ordenó limpiar y lo hizo en poco tiempo. Después Pedro se acordó que ya no tenía pan y leche y mandó al ciempiés a la tienda.
Pasaron 5 minutos, 10 minutos, 1 hora, 2 horas, 3 horas y nada... Y Pedro dijo:
Pues mi ciempiés ya se tardó, voy a ver si ya viene, abre la puerta y vio allí el ciempiés y Pedro le pregunta:
¿Qué haces aquí?
Y el ciempiés le responde:
Poniéndome los zapatos.







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