"; Los mejores chistes de Profesiones

HUMOR

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Como el juez prometió ser tolerante esta navidad le pregunta a un acusado: Hombre, ¿De qué se le acusa?
De haber hecho mis compras navideñas con anticipación.
Hombre, pero eso no es un delito, ¿Con cuánta anticipación las compró usted?
Antes que abrieran la tienda.




Un empresario multimillonario tenía entre sus múltiples valores, miles de hectáreas de tierras fértiles, cientos de miles de cabezas de ganado fino y una preciosa hija de 18 años heredera de todas sus riquezas. Un día nuestro millonario organizó una reunión en su mansión a la cual invitó a toda la alta sociedad del país, y al llegar la media noche, descubrió una piscina de 500 metros con las paredes extra altas en tres de sus lados, en los primeras 100 metros de la piscina había colocado pirañas
sudamericanas, en el segundo tramo cocodrilos del Africa, luego barracudas del caribe, después anguilas eléctricas y finalmente tiburones
australianos.
Nuestro hombre reunió a todos sus invitados en uno de los extremos de la piscina y les dijo:
Creo que la juventud está perdida, ya no hay hombres en este mundo, por eso si hay un macho en esta fiesta, lo reto a cruzar esta piscina. Al que lo haga le daré a escoger entre la mitad de mis tierras, el 50% de mi ganado o la mano de mi única hija y heredera. No había terminado de hablar el empresario cuando un joven se lanza a la piscina, la cruzó y salió por la otra orilla, el viejo emocionado le dijo:
Nunca creí ver valor como éste antes de morir, dime muchacho, ¿Quieres la mitad de mis tierras?
No, contestó rápidamente el joven.
Entiendo lo que quieres, es el 50% de mi ganado, razonó el millonario. Tampoco, replicó el joven.
Ah, lo que quieres es ser mi yerno, y único heredero.
No quiero nada de eso, grito el muchacho.
Y entonces, ¿Qué quieres? Preguntó confundido el millonario.
Quiero saber, ¿Quién fue, el que me empujó a la piscina?




Era un señor que le llevaron ante el juez, y el juez le dice:
¡Pero hombre, no le dije que no quería volver a verlo por aquí!
¡Sí señor juez, eso mismo les dije yo a los policías, pero no me hicieron caso!










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1. Coordinador Oficial de Movimientos Internos (Portero)
2. Coordinador Oficial de Movimiento Nocturno (Vigilante)
3. Distribuidor de Recursos Humanos VIP (Chofer de taxi)
4. Distribuidor Interno de Recursos Humanos (Ascensorista)
5. Especialista en Logística de Energía Combustible (Grifero)
6. Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil (Peón de Obra)
7. Subalterno Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil (Ayudante de Peón de Obra)
8. Especialista en Logística de Documentos (Mensajero)
9. Especialista Avanzado en Logística de Documentos (Mensajero Con Moto)
10. Consultor de Asuntos Generales y No Específicos (Adivino, Brujo, Lector De Cartas)
11. Técnico de Mercadeo Dirigido (Repartidor De Propaganda En Las Esquinas)
12. Especialista en Logística de Alimentos (Mozo)
13. Coordinador de Flujo de Actividades de Genero Deportivo (Vago)
14. Abastecedor Logístico en Lugares de Alta Concentración (Vendedor de Sándwichs en Estadios Deportivos)
15. Distribuidor de Productos Alternativos de Alta Rotación (Vendedor Ambulante)
16. Técnico Sanitario de Caminos Públicos (Barrendero)
17. Director y Conductor de Estrategias Operativas en Actividades de Grupos (Piraña)




Un hacendado se va por negocios a la ciudad por dos semanas, y deja todo al cuidado de su capataz.
Ya sabes, cuida bien todo, no vaya a pasar algo.
No se preocupe patrón, que nada va a suceder.
No sé, es que tú eres bien bruto.
Dos semanas después vuelve el hacendado.
Y, Cholo, ¿Alguna novedad?
No patroncito, nada ha pasado.
¿Estás seguro? Que tú eres medio bruto.
Bueno, ahora que lo dice, sí pasó algo, se murió su gato.
¡Mi gato de angora! ¿Cómo que se murió mi gato?
Se murió de indigestión.
¿Cómo que de indigestión? Si sólo comía atún y caviar.
Es que comió carne de caballo.
¿Qué caballo?
Su caballo pues patrón, es que se murió y había que aprovechar la carne. ¡Bruto! ¿Qué pasó con mi caballo de paseo?
Se murió del esfuerzo.
¿Qué esfuerzo?
Pues de cargar agua.
¡Agua! ¿Para qué?
Para apagar el incendio.
¿Qué incendio?
El de su casa, pues.
¿Mi casa de campo? ¡Qué le hiciste a mi casa!
Nada, se quemó por la vela.
¿Qué vela?
La del velorio de su esposa.
¡Mi esposa infeliz! ¿Qué le pasó?
Se murió de la impresión.
¿Qué impresión?
¡Sí! De la impresión de ver a sus hijos ahogarse.
Y el hacendado le empieza a retar al capataz cuando éste suplicando dice: ¡Ya no más! ¡Ya no más patroncito! De haber sabido que se iba a poner así, no le contaba lo del gato.






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