HUMOR

Atlantes





Este era un granjero que tenía una gran plantación en las llanuras de Castilla. Un día va a la plantación y ve que tiene media cosecha
destrozada por culpa de un topo. Se pasa días y noches buscando al topo que poco a poco le va destrozando la cosecha, entonces como ve que no lo puede encontrar, coge las páginas amarillas y llama a un "cazador de topos". Luego llega el cazador de topos y le dice el granjero:
Bueno, yo te pago lo que quieras, pero tú me encuentras el topo y lo matas, pero que muera sufriendo, eh!, que muera sufriendo a más no poder. El cazador de topos se prepara a lo Rambo y sale en busca del topo al cual encuentra. Vuelve a hablar con el granjero y le dice:
Ya he encontrado el topo.
¡Muy bien! Lo has hecho sufrir, ya te he dicho que quería que sufriera mucho.
Sí.
¿Qué castigo le has hecho para que sufriera?
¡El peor sufrimiento de todos, le he enterrado vivo!




Un atlante le dice a otro atlante:
Oye Manolo, me compré un reloj.
¿Qué marca?
¡Pues la hora hombre!




Iban 3 Atlantes por una ciudad de otro país, y mientras caminaban se quedaron viendo un edificio muy alto y se maravillaron. De pronto se les acercó un hombre y les dijo:
¿Les gusta este edificio?
A lo que respondieron:
¡Sí!
Bueno, les dijo, yo se los vendo bien barato, pero eso si, se lo tienen que llevar empujando hasta Atlantilandia. Pongan las maletas aquí, yo se las cuido.
Entonces, empiezan los atlantes dele y dele como 3 horas empujando el edificio, en ese momento pregunta uno:
¿Oye, este edificio se ha movido algo?
Pues, yo creo que sí, contesta otro, porque ya no se ven las maletas.










En un lugar muy lejano construyeron una carretera y hacían falta tres personas que pintaran la línea del medio, y los arquitectos decidieron poner un letrero que decía:
Se contratan tres pintores, buen pago, informes aquí.
Y al otro día casi medio pueblo estaba ahí y terminaron contratando a unos atlantes.
Una semana después les entregaron las brochas y la pintura y empezaron a pintar y les dijeron que les pagaban el sábado. El lunes pintaron diez millas, el martes seis millas, el miércoles cuatro millas, el jueves dos millas, y el viernes sólo cien metros. El sábado fueron con los
arquitectos por su dinero, y los arquitectos les dijeron:
Empezaron muy bien el lunes pintando diez millas, y el martes seis. Lo que nos preguntamos es qué pasó después.
Y los atlantes contestaron:
Lo que pasó es que cada vez quedaba más lejos la pintura.




Tres atlantes conversando:
Yo tengo un gato que dice miau.
Yo tengo un perro que dice guau.
Yo tengo un tarro que dice azúcar.







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