HUMOR

Viejitos





La abuela pregunta al nieto:
Niño, ¿cómo se llama tu amigo, el que siempre me esconde las cosas? Y el nieto le contesta:
Alzheimer, abuela, Alzheimer.
La abuela vuelve a preguntar:
¿Y ese otro que me pone tan nerviosa? ¿Cómo se llama?
El nieto le dice:
Parkinson, abuela.




Cuando mi abuela tenía 60 años, el médico le recomendó que caminara 3 kilómetros diarios... Ahora tiene 90, pero no sabemos dónde está.



Un abuelito va a la clínica a chequearse, y le pregunta al doctor, cuánto tiempo de vida le quedaba, a lo cual el doctor respondió:
9.
Y el abuelito contesta muy alegre:
¡9 años!
Y el doctor continúa diciendo:
8, 7, 6, 5, 4...











Una pareja de ancianos entró en un restaurante una noche de invierno. Buscaron una mesa libre entre todos los jóvenes que estaban allí cenando esa noche.
El anciano se acercó a la caja, pidió su comida y seguidamente la pagó. El anciano desenvolvió la hamburguesa y cuidadosamente la partió por la mitad.
Puso una mitad junto a su esposa, luego con mucho cuidado contó todas las papitas fritas dividiéndolas en dos montones iguales, uno para él y otro para su esposa. Igualmente, metió dos pajitas dentro del refresco y lo puso entre él y su esposa..
Cuando el anciano empezó a comer su mísera media hamburguesa, la gente de alrededor se les quedó mirando con compasión.
Un joven se les acercó y educadamente les dijo que les compraría otra ración de comida.
Él anciano, respondió, que no se molestara, que estaba bien así, que estaban acostumbrados a compartirlo todo entre ambos.
La gente de alrededor, se dio cuenta de que la anciana no había probado bocado.
Solo miraba como comía su marido y de vez en cuando, cuando era su turno, bebía un poquito del refresco.
El joven se acercó otra vez y les suplicó que por favor dejara que les invitara algo para comer.
Esta vez fue la anciana la que le explicó que no, que ellos estaban acostumbrados a compartir siempre todo juntos.
Cuando el anciano terminó de comer su parte y se limpiaba con la
servilleta delicadamente, el joven que ya no podía continuar viendo esa situación, volvió por tercera vez a intentar invitarles algo de comer. Después de que la pareja de ancianos, rechazara otra vez la invitación, el joven le preguntó a la anciana:
¿Y usted, que es lo que está esperando que no ha probado su comida?. Y La anciana contestó:
¡LOS DIENTES, COPUCHENTO !




Un día una viejita reportó al 911 que había un gorila en su árbol. De inmediato le mandaron a un agente para que resolviera la situación. Cuando llegó, la viejita se sorprendió al ver que este agente venía solo y nada más de equipo de rescate traía una red, un perro entrenado y una escopeta. La viejita no lo creía y pensó que era una broma y entonces le preguntó: Disculpe señor, ¿a poco piensa atrapar a ese gorila sólo con eso que trae? El agente le respondió:
Claro señora, es que tenemos un nuevo sistema de atrapado, es más, se lo voy a explicar; mire, este perro está entrenado para atacar, así que me voy a subir al árbol y voy a hacer mucho ruido para que el gorila se baje del árbol. Entonces, como el perro está entrenado lo va a atacar entonces, yo me bajo rápido y le lanzo la red, ¿qué le parece?
A la viejita le parece una buena idea y acepta. Entonces, el agente se prepara para actuar con cautela y le da a la viejita la escopeta, y la viejita desconcertada le dice:
¿Yo para qué quiero esto?
El agente responde:
Para que si el que baja primero soy yo, usted le dispara al perro.






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