HUMOR

Funerales





Dos atlantes en la funeraria:
-¿Cómo murió?
-En una pelea, pero en el letrero dice "SEPELIO", pero no dice con quién*



Llega un patrón a la casa de otro y pregunta al portero:
¿Está el patrón?
No, se fue a un entierro.
¿Tardará mucho en volver?
No sé, iba en el ataúd.




Un viejo se está muriendo. Alrededor del lecho poco a poco empieza a surgir una discusión.
¡Vamos a alquilar un carro fúnebre para llevarlo con decencia! Dice la esposa.
¡No creo que se deba gastar tanto dinero! Yo puedo llevarlo en la camioneta del vecino, si me la presta, dice el hijo del viejo moribundo. ¿Y por qué no lo llevamos al hombro? Pregunta el vecino, él casi no pesa nada.
Por fin el moribundo reúne el resto de las fuerzas que le quedan, y dice: Si ustedes me ayudan a bajar, tal vez yo pueda llegar al cementerio por mi cuenta.











Pasa un entierro con miles de personas, un señor pregunta:
Oiga, ¿Sabe usted quién es el muerto?
Y el otro le contesta:
No estoy seguro, pero me parece que es el que va dentro de la caja.



Una señora llama a un periódico donde se dan todas las noticias, en este caso, era una noticia fúnebre:
Por favor, ¿me podría decir usted si es tan amable, dónde anuncian a los que mueren?
Pues sí, en la sección de esquelas.
¡Ahí mismo!
Dígame.
Mire usted: La defunción de un señor; apunte por favor.
¿Me da su nombre?
Ricardo García.
¿Edad?
45 años.
¡Perdone señora! ¿Qué parentesco tiene con usted?
Es mi marido.
¡Vaya, lo siento, señora! Eh, por favor, ¿me da la hora de la defunción? Mañana a las 8:00 horas, ¡Cuando aparezca el desgraciado este!







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