HUMOR

Aviones





Había una vez un curioso que se metió en un avioneta. Pues, no sabía nada de aviación pero empezó a mover unas palancas, despichar botones, etc., y de pronto la avioneta empezó a carretear y emprendió vuelo. De pronto se encontró el micrófono y por la radio comenzó a pedir ayuda. Contestó la torre de control y le preguntó cuál era el problema. El se lo explica todo, entonces siguió esta conversación:
Pues, por Dios, ¿Ustedes me pueden sugerir algo?
Usted, ¿Qué sabe de aviones?
Absolutamente nada, compadre.
Bueno, entonces, le sugiero que se despida de su mamita.
Despídase usted, chistoso, que voy directo a la torre.




Estaban volando en un avión comercial, un cura, un cantante, un hippie y un político. De repente el avión comienza a caer en picada, la azafata les indica que sólo existen 3 paracaídas para los pasajeros. Entonces deciden quién se quedará en el avión:
El político dice:
Yo saltaré, sin mí el pueblo quedaría como inválido, sin nadie quien lo dirija.
Entonces toma el paracaídas y salta.
El cantante dice:
Yo tengo que saltar, el mundo necesita mi música, la alegría de mis letras.
Entonces salta.
Cuando de repente el cura ve otros dos paracaídas le dice al hippie: ¡Milagro! ¡Milagro, quedan dos paracaídas!
El hippie le responde:
No padre, es que uno saltó con mi mochila.




El padre prometió a su hijo darle un paseo en helicóptero cuando cumpliera 5 años. Cuando el niño cumple cinco años, no le queda mas remedio que obedecer a regañadientes. Ya en el helicóptero entra en regateo con un piloto para que le haga un descuento:
Ni tú, ni yo hermano, cinco mil pesos por el paseo.
A lo que el piloto contesta:
No señor, los paseos en helicóptero son caros así que si quiere el paseo son diez mil pesos.
El padre angustiado le dice que es el cumpleaños de su hijo y que no puede fallarle por lo que le pide que le haga un descuento.
Le propongo algo, dijo el piloto.
Si usted y su hijo soportan todas las piruetas que haga en el aire sin emitir un solo grito, el paseo es gratis.
No termina de decir esto cuando sube de un brazo a su hijo y acepta. Después de largo rato de hacer acrobacias y no escuchar un solo ruido, el piloto decide dar el paseo formal a sus acompañantes verdaderamente asombrado.
Es increíble, nadie, nadie había aguantado mis acrobacias sin gritar. Entonces, el papá contestó:
¡Cierra la boca hermano que cuando se cayó mi hijo casi grito!











Un estudiante de piloto, sale en su primer viaje como copiloto en un 747 comercial, a unos 35,000 mil pies de altura, le da un ataque del corazón al piloto, y el copiloto llama a la torre de control pidiendo auxilio, la torre le contesta:
¿Qué le sucede?
El copiloto le contesta:
Se acaba de morir el piloto, ¿Qué hago?
La torre de control le contesta:
Díganos su altura y posición.
El copiloto le contesta:
Mi altura es 5 con 8", y mi posición es al ladito del muerto.




Un lorito que viajaba en un avión, en primera clase, llama a la azafata: - A ver, mugrienta... vení a atenderme.
- ¿Qué desea, Señor Loro? - responde ésta.
- Tráeme un whisky, guacha.
- Si Señor Loro, en un instante se lo traigo.
El señor que estaba sentado al lado del lorito aprovecha cuando se acerca la azafata a traerle el whisky, y le dice:
- Señorita ¿Y a mí podría traerme un café?
- Cuando tenga tiempo se lo traigo - Le responde la azafata de mala gana. Media hora más tarde, el lorito vuelve a dirigirse a la azafata:
- A ver, hedionda, tráeme otro whiscacho.
- Sí Señor Loro, de inmediato se lo traigo.
- A mi tráigame por favor el café que le pedí hace media hora, señorita - Insiste el hombre.
- Usted espere, y no me apure señor - responde la azafata malhumorada. Media hora más tarde, el lorito vuelve a dirigirse a la azafata:
- Floja, tráeme otro whiscacho.
- Sí Señor Loro, de inmediato - musita la azafata.
- ¿Y mi café, señorita? - pregunta ya un poco enojado el hombre.
- Usted espere, señor ¿No ve que estoy muy ocupada?
Entonces el hombre, no soporta más, y le dice al loro:
- Oiga ¿Cómo hace para que lo atiendan tan bien, que le traigan tres whiskies, y yo no consigo que me traigan un miserable café?
- Muy simple señor - responde el loro - Yo se lo pido con firmeza, la trato mal, para que vea quien es el que manda, y quien el que obedece. - ¡Ah, voy a probar con su método, a ver si funciona!
Y dicho esto, comienza a gritar:
- ¡A ver, azafata inmunda, si me traes el maldito café que te pedí hace como una hora, floja reventada!
Ante esto se acerca muy enojado el comisario de a bordo, los agarra del cogote al señor y al lorito, y los tira del avión.
Cuando los dos van cayendo, el loro le dice al hombre:
- ¡Hay que ser muy macho para ofender a la azafata y no saber volar !






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