HUMOR

Animales


Había una vez un loro que tenía un dueño pelado, y por eso el loro siempre le estaba diciendo:
Pelado, pelado, pelado, pelado.
Un día el dueño se cansó que le dijera pelado y le dijo al loro:
¡La próxima vez que me digas pelado te tiro por el inodoro!
Al loro no le importó y le siguió diciendo:
¡Pelado!
Entonces el dueño lo tiró por el inodoro, pero como un loro no entra por el inodoro quedó ahí medio acurrucado.
Un día el dueño va al baño y el loro le dice:
¡Che pelado, te hiciste la raya al medio!




Era una vez un señor que tenía una gata y ya no la quería más, entonces se fue al monte y la tiró. Después de unos días la gata regresó, y el señor se la llevó y la tiró del otro lado del monte, y la gata volvió. Entonces, le preguntó a su compadre, cómo lo podía hacer para que no volviera y éste le dio algunas indicaciones.
El señor le da las indicaciones, cruza el monte, ve al río y crúzalo, voltea a la derecha, luego a la izquierda, otra vez a la derecha, cruza el puente y deja la gata.
Después de una semana el señor llegó con el compadre todo sucio, cansado, hambriento, desvelado y sediento, y el compadre le pregunta:
¿Cómo te fue?
Y el señor le contesta:
Hombre compadre, si no es por la gata, ¡no regreso!




Resulta que a un famoso guitarrista le propusieron ofrecer un concierto en algún país de África, y éste aceptó. A tiempo tomó el avión y cuando sobrevolaba la selva éste se estrelló en medio de la selva, sólo
sobrevivieron el guitarrista y su guitarra. Al rato, se le acercó un león con cara de hambriento y luego otro y otro. En ese momento se acordó de que había leído que la música calmaba a los animales, y muy nervioso se puso a tocar una canción. Los leones se calmaron y acostaron a su alrededor, y el músico se tranquilizó pensando que se había salvado de morir, cuando de repente, de entre los árboles salió un león furioso y se comió al guitarrista, y uno de los primeros leones le dijo a otro: ¿Ves? ¡Te dije que el sordo, nos iba arruinar el concierto!











Estaba el Rey León todo borracho caminando por la selva, toma entre sus patas al conejo, lo levanta por las orejas, lo acerca amenazadoramente a sus ojos y le pregunta:
Conejo, ¿Quién es el Rey de la Selva?
¡Tú León, sólo tú!, responde el conejo asustado.
El León lo suelta y hace lo mismo con la tortuga, el jabalí, el búho, y se encuentra al elefante, lo toma por la trompa y le pregunta:
Elefante, ¿Quién es el Rey de la Selva?
A lo que el elefante lo enrolla en su trompa y lo golpea repetidas veces contra el piso, y los árboles cercanos, y lo lanza contra un muro de piedra.
Se levanta el León todo moreteado y dice:
¡Pero bueno, vale, si no sabes no te pongas bravo!




¿Por qué se cayó la primera ardilla?
Porque estaba muerta.
¿Por qué se cayó la segunda?
Porque estaba abrazada de la primera.
¿Por qué se cayó la tercera?
Porque pensó que era un juego.







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