"; Los mejores chistes de Aviones

HUMOR

Aviones


El padre prometió a su hijo darle un paseo en helicóptero cuando cumpliera 5 años. Cuando el niño cumple cinco años, no le queda mas remedio que obedecer a regañadientes. Ya en el helicóptero entra en regateo con un piloto para que le haga un descuento:
Ni tú, ni yo hermano, cinco mil pesos por el paseo.
A lo que el piloto contesta:
No señor, los paseos en helicóptero son caros así que si quiere el paseo son diez mil pesos.
El padre angustiado le dice que es el cumpleaños de su hijo y que no puede fallarle por lo que le pide que le haga un descuento.
Le propongo algo, dijo el piloto.
Si usted y su hijo soportan todas las piruetas que haga en el aire sin emitir un solo grito, el paseo es gratis.
No termina de decir esto cuando sube de un brazo a su hijo y acepta. Después de largo rato de hacer acrobacias y no escuchar un solo ruido, el piloto decide dar el paseo formal a sus acompañantes verdaderamente asombrado.
Es increíble, nadie, nadie había aguantado mis acrobacias sin gritar. Entonces, el papá contestó:
¡Cierra la boca hermano que cuando se cayó mi hijo casi grito!




Un día en pleno vuelo, el piloto dice a sus pasajeros:
Los del lado derecho, por favor saquen su mano derecha por la ventana. Todos los pasajeros empiezan a preguntarse qué pasaba...
Después dice:
Pasajeros del lado izquierdo, favor sacar la mano por la ventana. Y todo el mundo se preguntaba qué pasaba, cuando de repente el piloto dice:
¡Aleteen todos que se nos va a caer el avión!




Estaban volando en un avión comercial, un cura, un cantante, un hippie y un político. De repente el avión comienza a caer en picada, la azafata les indica que sólo existen 3 paracaídas para los pasajeros. Entonces deciden quién se quedará en el avión:
El político dice:
Yo saltaré, sin mí el pueblo quedaría como inválido, sin nadie quien lo dirija.
Entonces toma el paracaídas y salta.
El cantante dice:
Yo tengo que saltar, el mundo necesita mi música, la alegría de mis letras.
Entonces salta.
Cuando de repente el cura ve otros dos paracaídas le dice al hippie: ¡Milagro! ¡Milagro, quedan dos paracaídas!
El hippie le responde:
No padre, es que uno saltó con mi mochila.










Estaban 3 locos en un avión con tremendo alboroto, y de repente el piloto le dice al copiloto:
Vaya a ver que les pasa a esos tipos.
Y el copiloto se dirige a los locos, y vuelve a la cabina de pilotaje. El piloto le pregunta:
¿Qué hiciste para que se quedaran quietos?
Nos pusimos a jugar a la escuelita y les mande tareas.
Cinco minutos después, se vuelven a alborotar y el piloto le dice al copiloto:
Vaya a ver qué les pasa a esos tipos esta vez.
El copiloto se va y regresa y el piloto le pregunta:
¿Qué hiciste?
Revisé sus tareas y como las hicieron bien, les abrí la puerta y se fueron al recreo.




El organismo de aviación preparó una home page, ya desactivada,
describiendo uno de sus más ingeniosos dispositivos. El mismo buscaba testear la resistencia del vidrio del parabrisas de aeronaves y consistía en una especie de cañón que disparaba un pollo muerto en dirección al vidrio del avión testeado.
El disparo era exacto y reproducía la velocidad con la cual el ave alcanzaría el avión en vuelo. Teóricamente, si el parabrisas resistiese la prueba del impacto en la carcasa, entonces ciertamente soportaría una colisión con un pájaro en un vuelo real. En la práctica, el dispositivo funcionó perfectamente, con centenas de pruebas efectuadas en los Estados Unidos.
Estudiosos atlantes, que estaban desarrollando una locomotora super veloz, encontraron ese home page y se interesaron por el cañón de pollos, pensando en aplicar la idea a los parabrisas de su nuevo tren hi-tech en fase final de proyecto. Entraron en contacto con la us-faa, consiguieron un cañón prestado y procedieron a efectuar los tests. Ya en el primer tiro, el pollo reventó el vidrio frontal del tren, quebró el panel de instrumentos, estropeó la silla del ingeniero, e hirió dos técnicos y voló hasta el fondo de la locomotora, estrellándose contra la pared trasera y dejando un profundo agujero en la chapa. Los atlantes quedaron
completamente perplejos con el sorprendente y violento resultado. Documentaron la escena en detalle, produjeron fotos digitales, grabaron declaraciones de testigos oculares, elaboraron documentos técnicos y enviaron toda la información en un archivo "zip" a la us-faa vía e-mail, preguntando que era lo que habían hecho mal. Los técnicos americanos estudiaron cuidadosamente la documentación recibida y respondieron, en un e-mail seco y directo:
"Descongelen el pollo".






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