"; Los mejores chistes de Borrachos

HUMOR

Borrachos


Un borracho va a un bar y al llegar patea la puerta y dice:
- Sois todos unos mal nacidos.
Al momento se para un atlante y dice:
- ¿Qué dijiste?.
Y lo despedaza a golpes.
Después de un mes ya recuperado el borracho regresa al bar y antes de volver a patear la puerta se acuerda del atlante y dice:
- Sois todos unos mal nacidos, menos el atlante.
De pronto se para el atlante y dice:
- A mí nadie me discrimina.
y lo volvió a despedazar a golpes.




Un borrachito iba caminando por la calle. De pronto, unos gangsters lo meten a la patrulla y se lo llevan a un cuarto oscuro, lo sumergen en el agua y le dicen:
¡Confiesa ya! ¿Dónde está el dinero?
Y así fueron horas y horas, hasta que el borrachito se paró y dijo: Bueno bueno, mejor háblenle a un maldito buzo porque yo no veo nada.



Iban dos borrachos por el muelle, y de repente uno de ellos escucha una voz desesperada, que decía:
¡Una cuerda, una cuerda!
Y se asoman a ver quién era, y era un chavo ahogándose y dice el borracho: Está viendo que se está ahogando, y todavía quiere ahorcarse.










Un día un pordiosero se dirigió hacia la ventanilla de un lujoso automóvil Mercedes Benz que estaba detenido en un semáforo, ocupado por un elegante y próspero caballero, y se entabla el siguiente diálogo:
Señor, ¿podría regalarme cien pesos para comer?
- Pero, ¿no te los irás a beber, verdad? - No señor, nunca en mi vida he bebido alcohol.
- Entonces, ¿te lo vas a gastar en cigarrillos? - No señor, no fumo, ni nunca lo he hecho.
- ¿Te los vas a gastar mejor jugando y apostando con los otros pedigüeños? - De ninguna manera. Nunca juego ni apuesto nada.
- ¿Te los piensas gastar en mujeres, acaso? - Jamás he salido con ninguna mujer que no fuera mi novia, convertida luego en mi esposa hasta que me abandonó.
- Entonces toma, no cien, sino mil pesos. Pero vente a comer a mi casa. Quiero invitarte a una buena comida casera y así podrás ahorrarte los cien pesos.
El pordiosero, sorprendido, sube al impresionante auto y ya en el camino pregunta: - Oiga, señor, ¿no se enojará su esposa al ver llegar a alguien como yo y que se siente a la mesa a comer?
-Probablemente sí -contesta el rico- pero valdrá la pena. -
-¿Por qué, señor?
-Tengo interés en que ella vea en qué se convierte un hombre que no bebe, no fuma, no juega, no baila, ni sale con mujeres que no sea su esposa..




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