HUMOR

Crueles


Mamá, te prometo que cuando me crezcan los dedos no los meto a la licuadora.




Era una señora tan, tan gorda, que se puso un vestido de flores y se acabó la primavera.




Va una viejita al médico para confirmar si tiene Alzheimer y le dice al doctor:
Doctor, ¿Qué me puede decir de las pruebas?
Y el doctor le responde:
Le tengo una noticia mala y una buena. La mala es que tiene Alzheimer. Y la viejita le pregunta:
¿Y la buena?
El doctor responde:
La buena es que al rato se le olvida.











Llega un ciempiés, muy desesperado, tocando la puerta de su casa y diciendo:
Papá, papá, ábrame, que me come un pollo.
Y el papá le dice:
¡Espérate hijito que me ponga los zapatos!




Un señor tiene un aparatoso accidente, cuando llega al hospital el doctor le dice:
Le tengo una buena y una mala noticia.
Dígame la mala primero, doctor, dice el señor.
Hay que amputarle las dos piernas, le dice el doctor.
¿Y la buena? Pregunta el señor.
Es que hay un tipo allá fuera, que quiere comprarle el par de zapatos...






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