HUMOR

Matrimonios


Después de una discusión de varias horas, el enfurecido marido dice a su mujer:
Te me largas ahora mismo con tu mamá.
Muy gracioso, sabes que murió.
¡Exactamente!




Padre a hijo.
Dile a la maestra que te dé la dirección de la carnicería esa que aparecía en el problema de matemáticas, donde el kilo de carne vale un peso.



Amada esposa.
Un matrimonio está en la cama y de repente la mujer le pregunta al marido: Cariño, ¿Qué harías si yo muriese?
Pues, no sé, ¿Por qué?
¿Te volverías a casar?
No, en absoluto.
¿Es que no te gusta estar casado?
Sí, pero...
Entonces, ¿Por qué no te volverías a casar?
Pues, bueno, vale, probablemente volvería a casarme.
¡Aaaah! (Con cara de herida en su amor propio) ¿Y vivirías con ella en nuestra casa?
A menos que ella tuviese otra, creo que sí.
(Con cara de fastidio) ¿Y dormirías con ella en nuestra cama?
Pues sí, me imagino que sí.
(Ya muy enojada) ¿Y dejarías que se vistiese con mis ropas?
No sé, si ella quisiese, ¿Por qué no?
(Ya casi pensando en el divorcio) Vaya, vaya, ¿Y cambiarias mis fotos por fotos suyas? (Saliendo de la cama mientras apunta amenazadoramente con el dedo) ¿Y la dejarías usar mis palos de golf?
Ah no, eso si que no. ¡Ella es zurda!











Estaba María en un juzgado y el juez le pregunta:
María, me han dicho que usted mató a su esposo.
Y María le responde: Yo no lo maté, le voy a contar lo que pasó. Yo estaba lavando cuando el va y me empieza a tirar agua, y me dice: ¡Cómo que te llueve!, yo no dije nada. Luego me tira piedras y me dice: ¡Cómo que te graniza!, yo tampoco respondí nada. Después el cogió un látigo y me empezó a dar, y me dice: ¡Cómo que te relampaguea!. Entonces ya me dio rabia, cogí un machete y le di un solo golpe diciéndole: Como que te parte un rayo.




Un recién casado se va con los amigotes de copas. El hombre le promete a su mujer que estará de regreso antes de la medianoche pero, la fiesta se extiende, y le dan las tres de la madrugada.Llega su casa y justo en ese momento, el reloj da tres campanadas y él temiendo que su mujer se despierte, imita las campanadas "dang, dang..." nueve veces más para que piense que son las doce de la noche.
A la mañana siguiente la mujer le pregunta a que hora llegó. El le responde: A medianoche, mi amor.
Oye Pepe, creo que vamos a tener que comprar otro reloj.
¿Por qué ?, pregunta él .
Si, es que este debe estar roto.
Pero si da la hora perfectamente, contesta él.
Entonces ella le dice: ¡Anoche, dio tres campanadas, hizo una pausa, dio otras cuatro campanadas, se puso a vomitar, dio tres campanadas más, se tiró un peo, dio las dos últimas y se cago de la risa !







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