HUMOR

Matrimonios


Una señora llega a la casa de su comadre, y le dice:
Comadre, comadre, mi marido tiene el síndrome del pez.
¿Por qué? Pregunta la comadre.
Porque cuando estoy en la cama, nada y nada.




Aparece un aviso clasificado en el periódico, "se necesita verdugo; interesados presentarse el día jueves".
El día jueves, aparecen tres personas, dos hombres y una mujer.
De pronto se escucha una voz, "pase el primero".
El hombre entra, la voz dice, "al frente suyo hay una puerta, detrás de ella hay una escopeta en una mesa, y está su esposa atada en una silla, entre, dispárele y el puesto será suyo".
El hombre dijo, "no puedo, no soy capaz". Entonces la voz le dijo, "puede retirarse, usted no sirve para este empleo, pase el siguiente".
Entró el segundo hombre muy decidido, la voz repitió, "al frente suyo hay una puerta, detrás de ella hay una escopeta en una mesa, y está su esposa atada en una silla, entre y dispárele, y el puesto será suyo".
El hombre entró, tomó la escopeta y se puso a llorar. Entonces la voz dijo, "Váyase, usted no sirve para esto, pase el siguiente".
Entonces entro la mujer, la voz le dijo, "al frente suyo hay una puerta, detrás de ella hay una escopeta en una mesa, y está su esposo atado en una silla, entre, dispárele y el puesto será suyo". La mujer entra, toma la escopeta y antes de que se cierre la puerta, pum, pum, pum, le descargó cuatro cartuchos en la cara a su esposo, luego se cerró la puerta y empezaron a sonar golpes, quejidos, vidrios rotos. Y así, se demoró un tiempo, cuando de pronto sale la mujer toda llena de sangre y dice: ¡Me hubieran dicho que las balas eran de salva, me toco matarlo a sillazos!




Era una viejita a punto de encender la estufa para preparar la cena de su marido, cuando por una fuga de gas, explota la casa y salen volando el par de viejos, y en la ambulancia van los dos heridos, pero la viejita lleva tremenda sonrisa en la cara. Su esposo preocupado de que estuviera en shock le pregunta:
¿Qué te pasa? ¿Por qué sonríes?
Ay viejo, es que es la primera vez en años que salimos juntos a algún lado.











Un hombre le hace una encuesta a una señora:
¿Cuántos hijos tiene?
Tengo 10, contesta la señora.
¿Cómo se llaman?
Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo,
Bernardo, y Bernardo.
¿Todos se llaman Bernardo?, pregunta el hombre asombrado.
Sí.
¿Y qué hace cuando están jugando en el patio y quiere que entren a la casa?
Grito: ¡Bernardo!, y todos entran.
¿Y cuando tienen que comer?
Digo: ¡Bernardo! y todos vienen a la mesa.
¿Y cuando quiere hablar con uno en particular?
¡Ah, eso es diferente! ¡Lo llamo por su apellido!




Son las 3 de la mañana. La esposa es despertada por los sollozos del marido.
Preocupada, pregunta: -¿Qué sucede?.-
Él, con mucha dificultad para hablar, por el llanto, dice:
-¿Recuerdas 10 años atrás cuando éramos novios y resultaste embarazada teniendo sólo 15 años?-
-Sí,- responde la esposa, -¡cómo olvidarlo!-
-¿También recuerdas cuando tu padre me dio el ultimátum, diciéndome "O te casas con mi hija, o vas a la cárcel".-
-Sí, claro que lo recuerdo perfectamente.-
-¡Imagínate mi suerte! De haber escogido ir a la cárcel, hoy, precisamente hoy, ¡Se hubiera vencido mi condena!-







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