"; Los mejores chistes de Niños

HUMOR

Niños


Cierta noche estaban la mamá y su hijo en casa. El niño derramó la leche, y su mamá le ordenó que limpiara con el trapeador, el cual estaba en el patio.
El niño abrió la puerta, y la mamá se percató de que él tenía miedo, y ella le dijo cariñosamente:
- No temas, hijo. Dios está en todas partes, inclusive en la oscuridad de la noche. Entonces el niño gritó hacia el patio:
- ¡Dios! ¡Me pasas el trapeador por favor!




Mientras el avión atestado está a punto de despegar, la calma es rota por un pequeño de 5 años que escoge ese momento para hacer una tremenda rabieta. No importa lo que hiciera la frustrada y avergonzada madre para calmarlo, el niño continuaba gritando furiosamente y pateaba los asientos alrededor. De pronto, desde el fondo del avión se levantó un anciano general en uniforme, con el pecho cubierto de condecoraciones, que caminó lentamente por el pasillo, llegó hasta donde estaba el niño e inclinándose suavemente le dijo algo al oído. De inmediato, el niño se tranquilizó, tomó la mano de su madre, y se abrochó su cinturón. Todos los pasajeros empezaron a aplaudir. Mientras el general regresaba
lentamente a su asiento, una de las azafatas le dijo:
Disculpe, señor, pero podría decirme qué palabras mágicas usó para callar a ese pequeño.
El viejo sonrió y dijo:
Simplemente le mostré mis condecoraciones, y le expliqué que todas esas medallas me autorizaban a tirar a un pasajero por la puerta del avión, en el momento que yo quisiera.




Una vez llega Pedrito con su mamá y le dice:
Mamá, mamá, eres una mentirosa.
La mamá le pregunta:
¿Por qué dices eso Pedrito?
Porque me dijiste que mi hermanito era un angelito.
La madre dice:
Sí Pedrito tu hermanito es un angelito.
Pedrito dice:
¡No, no es cierto!
Entonces la madre le pregunta el por qué y él le dice:
Porque lo tiré por la ventana y no voló.










Una pareja tenía dos niños pequeños, de 8 y 10 años de edad, quienes eran extremadamente traviesos. Siempre estaban metiéndose en problemas y sus padres sabían que si alguna travesura ocurría en su pueblo sus hijos estaban seguramente involucrados.
La mamá de los niños escuchó que el sacerdote del pueblo había tenido mucho éxito disciplinando niños, así que le pidió que hablara con sus hijos. El sacerdote aceptó pero pidió verlos de forma separada, así que la mamá envió primero al niño más pequeño.
El sacerdote era un hombre enorme con una voz muy profunda, sentó al niño frente a él y le preguntó gravemente:
¿Dónde está Dios?
El niño se quedó boquiabierto pero no respondió, sólo se quedó sentado con los ojos pelones.
Así que el sacerdote repitió la pregunta en un tono todavía más grave: ¿Dónde está Dios?
De nuevo el niño no contestó.
Entonces el sacerdote subió de tono su voz, aún más, agitó su dedo frente a la cara del niño, y gritó:
¿Dónde está Dios?
El niño salió gritando del cuarto, corrió hasta su casa y se escondió en el closet, azotando la puerta.
Cuando su hermano lo encontró en el closet le preguntó:
¿Qué pasó?
El hermano pequeño sin aliento le contestó:
¡Ahora si que estamos en graves problemas hermano, han secuestrado a Dios y creen que nosotros lo tenemos!




Desde que se enteró que su mamá iba a tener un hijo, un niño todos los días le decía a su maestra que iba tener un hermanito o una hermanita. Un día su mamá le dijo al niño que se acercara para poder sentir que el bebe se movía dentro de su estómago, y el niño se sorprendió muchísimo, y desde ese día no paró de comentar a su maestra lo de su hermanita o hermanito.
Un día la maestra le pregunta al niño:
¿Y qué pasó con tu hermanito que esperaban en tu casa?
Y el niño se puso a llorar y le confesó:
¡Creo que mi mamá se lo comió!






Más chistes de Niños Página principal
© Copyright 2000/2019 Roberto Pascobepop.com.ar
Diseño basado en TEMPLATED