HUMOR

Pepito


Una vez el papá de Pepito estaba en el sillón de la sala leyendo el periódico, en eso le dice Pepito a su papá:
¿Me dejas pegarle al perro?
El papá con mucha paciencia le dice:
No porque te muerde.
Después de un rato llega Pepito diciendo lo mismo, que si le daban permiso de pegarle al perro.
Después de ir varias veces con su papá, el papá desesperado dice que si que le pegue al perro.
Y Pepito dice:
¡No porque me muerde!




La maestra en el salón de clases le dice a sus alumnos:
A ver niños, díganme qué parte de mi cuerpo les gusta más, y yo les voy a adivinar qué es lo que van a ser cuando sean grandes.
A ver Juanito, ¿qué te gusta más de mi cuerpo?
Su pelo, maestra.
La maestra le responde, entonces tú vas a ser peluquero cuando seas grande.
A ver Luisito, a ti, ¿qué te gusta más de mi cuerpo?
Sus ojos, maestra.
¡Ahh!, entonces tú vas a ser oculista Luisito.
A ver Diego, ¿y a ti?
A mí me gustan sus dientes, maestra.
Muy bien, entonces tú serás dentista cuando seas grande Diego.
A ver Pepito, ahora dime tú lo que más te gusta de mí.
Yo para qué le digo maestra, acabo de descubrir que quiero ser lechero.



Llega Pepito a la escuela y le dice a Jaimito:
¿Eres listo?
Jaimito responde:
Sí.
Entonces, ¿qué come la vaca?
Jaimito responde:
Pasto.
¿Qué comen los perros?
Croquetas.
¿Y qué comen los pájaros?
Alpiste.
Bien, sí eres listo, dime qué te pregunte primero.
Jaimito responde:
¿Qué comen las vacas?
Pepito dice:
No, no es cierto, yo te pregunté que si eras listo.











Estaba un día Pepito y se le aparece una figura familiar en las puertas de su casa que le dice:
¡Soy la muerte y mañana a la medianoche vendré por ti!
Pepito ni se espanta ni se acongoja, continúa con su vida normal, sin embargo, al otro día como a las 10 de la mañana comienza a preocuparse, hoy la muerte viene por mi. Tratando de calmarse y pensando que todo fue un mal sueño, prosigue con sus actividades cotidianas, pero pronto lo asalta nuevamente aquella visita y alrededor de las ocho de la noche se vuelve a angustiar y después de pensarlo decide:
¡Me disfrazaré y me iré muy lejos para que la muerte no me reconozca! Se corta el pelo a rapa, se pone 10 aretes en cada oreja, cuatro en la nariz, se cambia el traje y se pone un pantalón de mezclilla y una chaqueta de piel, y una vez transformado se mete al peor tugurio de la ciudad donde decide pasar la noche.
En punto de las 12 para su sorpresa, la muerte entra en el lugar, pasa al lado de Pepito pero no lo reconoce, este muy contento piensa para si lo logré, lo logré.
La muerte se la pasa dando vueltas por todos lados impaciente en busca de Pepito quien en silencio se burlaba de ella, cansada la muerte le pide al cantinero:
¡Un tequila doble! Anoche Pepito no se cómo le hizo pero se me escapó. Más esta noche no va a ser en valde, si dentro de 3 minutos no encuentro a Pepito me llevo a este maldito pelón.




Esta Pepito y le dice el papá:
Oye mijo, ¿qué quieres ser de grande?
Y le contesta el hijo:
Un pendejo.
Y el papá le dice:
Pero, ¿por qué?
Porque un amigo pasa por la calle y le dicen: "mira a ese pendejo que carro tiene".







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